miércoles, 19 de mayo de 2010
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Jueces de nada
domingo, 16 de mayo de 2010
Me caes pésimo
miércoles, 12 de mayo de 2010
Tengo una cita cuando llueva.
domingo, 9 de mayo de 2010
Delirios de Realeza
sábado, 8 de mayo de 2010
Dulce
Mi papá es el mejor de todos. Este verano me llevó a todos los lugares donde quise ir. Me compró una X Box 360 y un notebook para la escuela. Dijo que el negocio va bien. Mi papá les vende harina especial a los pasteleros de la ciudad para que hagan los mejores pasteles. Nunca he probado los pasteles que hacen, pero deben ser deliciosos. Papá dice que aún no tengo edad para probarlos. A papá lo llaman por celular a cada rato para pedirle más harina. La vende en bolsas pequeñas, a veces en papelitos. Dice siempre que la gente es muy golosa y que gracias a eso tenemos todo lo que tenemos. Hasta los carabineros le tienen envidia. Siempre cuando lo miran mucho nos vamos a otro lugar. Este verano nos cambiamos tres veces de casa. Un día un carabinero vino a hablar con papá y no pidió permiso para entrar. No me gustó eso. Le quitaron toda la harina y se lo llevaron a otro lugar. Ayer lo fui a visitar con mi abuela a donde vive ahora. Está en una habitación que sólo tiene una cama para que descanse mucho por todo el trabajo que ha hecho este verano... Porque mi papá es el mejor de todos.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Y los últimos serán los primeros.
Por detrás de sus rodillas se le acercaba un perro. “Sale hueón, sale” le decía y daba pisotones al suelo. Intentaba por tercera vez comunicarse con ella, se demoraba, no así la noche. Frustrada se devolvió a su casa. Hasta la reja la siguió el negro animal que desistió de acompañarla tras un aspaviento irritado que poco tenía que ver con él. Con un animal me basta, pensaba. Entró repasando que todo estuviera en orden; casa, mesa, loza. Una hora y cuarto más tarde llegó la mujer excusándose del celular en silencio y antes de contar cualquier cosa sobre su viaje reparó: No regaste, y hay caca en la entrada ¡Ni que tuviéramos perro!.. Qué extraño, no la vi, respondió la acusada. Para la mujer era simple, la niña era torpe, y no demoró en hacérselo saber, con un tono violento y palabras punzantes, como siempre. Pero esta vez la niña no soportó los ladridos y tras un grito inhumano cerró la puerta tras de sí. Corrió por las calles, con el cuerpo asustado y sordo a los aullidos de la cuadra. Cuando se cansó, se sentó en la cuneta, aturdida, pero sin tristeza. Era domingo y sólo los animales aún vivían. Una conocida silueta se le acercó. Venga, venga, lo llamaba, pero el animal ésta vez no la quiso acompañar. Mostrándole los dientes la hizo llorar. Altivo pasó por delante de las rodillas de ella y se fue.
sábado, 1 de mayo de 2010
Azufre y alquitrán
jueves, 29 de abril de 2010
Así fue un 28 de Abril.
martes, 27 de abril de 2010
Cuento homónimo
domingo, 25 de abril de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Creo que sí, no sé
domingo, 18 de abril de 2010
Ave Lucía
miércoles, 14 de abril de 2010
No vino ni se fue
Prendía un cigarro negro por hacer algo mejor que gritar. Quizás por primera vez en sus veintitrés años una fiesta de viernes por la noche le parecía un domingo en la tarde. No por lo aburrido ni mucho menos por lo tranquilo, sino por la sensación de final y principio. Su fiesta le era nostalgia desde ya. Cada invitado se le deshacía en abrazos y buenos deseos para el viaje sin aparente retorno a Tumbalí. A todos los presentes, más antes o más después, les contó la misma versión; una beca, piso barato y dinero ahorrado. Lo cierto es que lo más cierto casi nunca se cuenta, menos si humilla. Tenía motivos para callar, sobre todo cuando los “The Clash of the Thoug'z” sonaban tan fuerte. Para ella nada más retumbante que el nombre Lumián. Ésta vez, mejor, ni lo invitó. Y es que aunque fuera viernes por la noche pareciendo domingo en la tarde o lunes por la mañana con pinta de jueves anocheciendo, él fue siempre igual: jamás llegó, ni siquiera cuando la conoció. De eso se daba cuenta hoy; no hubo un ayer. Así que tomó su celular lleno de mensajes que no le envió y lo ahogó en un vaso de vodka lila que luego se empinó jurando volver en un año más.