lunes, 19 de septiembre de 2011

Nada Nunca


Yo te lloraba
Como si hubieras muerto
Una vez por semana
Te lloraba
Porque callabas
Como los muertos
Y además no estabas
Pero estabas
Igual que los buenos muertos
Todo el tiempo morías
Todo el tiempo no estabas
Pero estabas
Yo colgaba
De lo que fuera, por ti
Tú te dabas por muerto
Entonces yo lloraba.

Lloraba tanto que parecía
Que no me amabas nada
Que no me amabas nunca
Porque hasta tu tumba se oía
Como yo lloraba
Todas las semanas
Al menos una vez por semana
Durante casi cien semanas.

A veces hablabas
Decías que me harías daño
Que si vivías por mí me harías daño
Y yo reía de rabia
Reía porque decías
Y de rabia
Porque qué más daño me harías
Si yo ya lloraba
Más de una vez por semana
Por tu muerte que no era una muerte
Por mi vida que no era una vida.

El miedo se parece a la muerte
No más que se tiembla
Tú temblabas tanto
Cuando me acercaba
Cuando me alejaba
Temblabas
Para que no me quedara
Temblabas
Para que no me fuera
Para que viera tu miedo
Y tuviera miedo
De que tu miedo
Se quería parecer a la muerte.

Entonces yo
Sin vida
Sin muerte
Sin miedo
Sin temblores
Y de tanto llorarte
Toda la semana
Todas las semanas
Durante cien semanas
Desaparecí
De ti
-Antes, de mí-
Porque ya te lloraba tanto
Que no se parecía al amor.

Hoy
No te lloro nada
Hoy no te lloro nunca
Y hoy
Por eso es que tiemblas.

Al final
No fuimos nada
No fuimos nunca
No fuimos nada nunca.








El Verbo


Hay quienes hacen
lo que todos quisieran hacer
Hay quienes no hacen
por todos los que hacen
Hay quienes quieren hacer
y no hacen. No hacen nunca
Y hay otros que hacen no más
Y luego deshacen no más.

Hay también quienes piensan tanto
Que no hacen
Quienes sienten tanto
Que no hacen
O hacen otra cosa
Pero no hacen.
No hacen lo que harían.

Hay quienes hacen
lo que todos quisieran hacer
Y los que no hacen
Por que hay cosas que no se hacen
Dicen los que no hacen
Dicen los que no saben hacer.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Fresias


No morí
Ni me maté.
Me salvé, me salvé
Y me salvé.

La última vez
Me salvaste tú
Así que no morí,

Pero hay flores
Entre mis manos
Sobre mi pecho
Respirando

¿Por qué?
¿Porque sí?
¿Y por qué no?, dices.

Qué mala costumbre la mía
La de creerme muerta
Y no estarlo
Y no celebrarlo.

Camino.
Caminamos.
Tu mano toma mi mano
En la otra: flores;
La alegría del sobreviviente
Del presente,
Del instante.

Porque a pesar de casi todo
No morí
Ni me maté.
Y es que
Nunca dejé de creer
En las flores.

martes, 13 de septiembre de 2011

Último Deseo


Quisiera atravesar tu piel

Entrarte con mi alma

Fundirme con la tuya

Hasta ser una sola vibración

Que fulmine nuestros cuerpos

Y entonces

Flotar

Ingrávidos

Por todo el Universo

En un orgasmo infinito.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Arcoíris


Iré al doctor, por ti
También a la guerra
Ni enemigos ni fantasmas
Seremos y cocinaré.

Sudaré lejos mi veneno
Volveré y contaré tus lunares
Besaré cada estación
Y tu muerte será la mía.

Traeré a tus hijos
Aprenderemos a ser uno
Por su mañana
Y lo que nunca tuvimos.

Creeré, por ti, en una historia
De animales que al subir el Everest
Se convirtieron en semidioses
Y entonces nada será en vano.

Por ti
Que luz, desvaneces mi sombra
Por tu ser,
Que encuentra al mío
Y somos todos los colores.

Digo por ti y no por mí
Porque aún no me abrazo
Pero puedo sentir la vida
Cuando me abrazas tú;
Lluvia y sol.







La puerta perdida



Todo comenzó cuando se me perdió la puerta. Estaba junto con las llaves, pero no puedo recordar dónde. Luego las ventanas se rompieron. Supongo que de tanto mirarlas llorando. Y el Sol no quiso entrar más. Que no me reconocía, dijo. El mismo día mi cama se convirtió en sofá y el sofá en silla y la silla en madera.
De pronto, dormía en la copa de un peral.

Un día, durante la siesta, me robaron a mi hija. Nadie vio nada. Ni siquiera alguna vez a mi hija. Pero yo tenía una hija y me la robaron. Era tan pequeña, que tampoco la vi jamás, pero yo la tenía y me la robaron. Entonces no me bañé ni hablé más. Comencé a comer hongos a diario. Tecito de amapola al desayuno y pipazos de peyote por las noches. Al tiempo, no existía el tiempo. Ni siquiera las paredes. A falta de ellas, acostumbré a caminar sola por los callejones. A veces me acompañaban unos locos del puerto, me hablaban de cómo eran grandes en otro mundo.

Una tarde que olía por todas partes a cenizas,ya sin pelo ni piojos, fui a la peluquería, solo para molestar. Allí vi a un marino y a nada más, en toda la ciudad. Sin hablarme me dijo que me amaba, yo le dije que también y me subí a su barco.

Ahora, desde aquí, desde alta mar, me calma la Luna y con mi marino compartimos un cuerpo. No sé si es el suyo o el mío, pero cabemos justo. Ya no necesito mi casa destruida nunca más. Sin embargo, no olvido, que olvidé donde está mi puerta. Sé que está junto a las llaves, pero no puedo recordar en qué momento empecé a olvidar todo lo importante. Y la duda me acecha. Me susurra canciones que ya no me gustan, que conozco bien, para que las tararee luego y las siga oyendo, repitiendo.

Desde que la duda me acecha, guardo un alfiler entre los dientes, para pincharme la boca cuando canto sus canciones. A veces lo olvido y beso no más a mi marino. Corto sus labios, pincho su lengua y lloro. Luego lo curo y lo acaricio por la noche hasta que se duerme. Procuro no olvidar cada corte. Procuro no olvidar nada más. Y confío en algún día recordar dónde dejé la puerta y con las llaves puestas. Más encima.



martes, 6 de septiembre de 2011

Castigada



Soy sombra de mí
Un suspiro punzante, llorón
Una rosa roja, de plástico
Un Problema, mío.

La cualidad que avergüenza
La broma de mal gusto
La prima de la vecina de una amiga

Soy y después no sé
Una duna en ventolera
Un desaire.

Soy sombra de otras sombras
Que creyeron -en sueños- ser alguien
Para un alguien.

La curiosidad del gato muerto
La carne indolente
El desprecio de nada
El afán de nada
La burla de lo humano.

Una balanza aparatosa
polvorienta, mal calibrada.

La respuesta incorrecta
La crueldad de lo ingenuo
La promesa dudosa
Un engaño torpe
La resistencia del adicto

La ingratitud
La blasfemia
Un pájaro tuerto en picada al mar.

Un balde vacío
Un balde lleno de nada
Un balde olvidado en la arena
Después llorado
Después, muy tarde.








domingo, 4 de septiembre de 2011


Ya no pensaba, no quería hacerlo más. Simplemente esperaba a que él llegara y ahí vería. Cómo pesa el no pensar, luego se piensa el doble, lamentaba. La noche anterior luego de hacer el amor se golpearon el uno al otro hasta que se durmieron, borrachos. En la mañana él no estaba, pero llamó por teléfono y acordaron juntarse a conversar. Solo eso se dijeron. Era primera vez que hacían algo así y era más que seguro que se plantearían si continuar o no. Se miraba las muñecas adoloridas, un par de uñas despegadas y resoplaba. Habían llegado demasiado lejos. Mientras esperaba, una mujer se le acercó

... Disculpa, una consulta ¿esta es la única salida del metro?
... No
... Ah - y caminó.

Pensaba que quizás no lo volvería a ver, que no llegaría a la cita y que estaba en el final de una historia, de una anécdota que jamás se atrevería a contar, porque los golpes no excitaron, dolieron y desahogaron auténtico rencor. Un dedo le tocó el hombro

... Señorita, ¿la llaman a usted?

Se dio vuelta, miró, era un hombre que no conocía.

...No

Se demoraba ¿o jamás llegaría? No quería pensar, pero tampoco que la interrumpieran en sus intentos de no-pensamientos, menos dos señoras que extrañamente se parecían entre sí, para hacerle preguntas estúpidas a las que contestaría con un "no"... Dos veces... Entonces pensó en el destino, en el azar, en los refranes, en los astros, en el día, en el año, en los números... Pero no supo qué pensar. Ya no pensaba.

Los suicidas



No te rogaré con egoísmo 
Que esperes por un día soleado
Para que cuando llegue 
Sufras por no saber sonreír...
Te dejo morir frente a mis ojos
Porque veo entre lágrimas los tuyos 
Todo el agrio desdén
Que también tiñe los míos
y si en tus pies la valentía; adelante
¡Líbrate, mi amor! 
De la consciencia y de mí
De una vez y ya está...
No te preocupes que yo sabía
Desde el día que nos unimos 
Y extasiada te propuse matarnos 
Que este día llegaría otra vez
Así que te dejo morir si quieres
Sabiendo que iré detrás
Porque te amo sin posesión
Y vivir muriendo no es vivir
Y vivir por mi es peor. 





sábado, 20 de agosto de 2011

Sangre

Aún ni nazco
Papá y mamá; dos niños
Sin vello púbico
Tengo un solo nombre
Muchos papeles sin valor
¿Por qué no fui ballena?
Jesús me mira feo en todas las fotos
A mí, que ni soy
Que hablo bien no más conmigo
Y olvido
Por sobrevivencia.
Pero a pesar de la fama, yo aún no vivo
Me puro andaba matando y no matando
Y cachen que pude ser asesina, por
Huérfana
Exiliada
Inhumana
¿Por qué no fui nube con forma de gato?
Estoy prestada y
Desechable
Me agarré cariño tanto molestarme
Pero no me ubico
No me peso.
Quizás sea la maldición de la Trinidad
¡Sal de mí, complejo inútil de cordero!
¡Ningún libro me enseñará quien soy!
No.
La puerta no se ve.
Intuyo
Camino
A veces me encuentra la vida.
Naceré pronto
La sangre y la luna me contaron que
Seré mujer.










sábado, 13 de agosto de 2011

Línea de tiempo


Mi tiempo es escribir esta línea;
Si bien; si mal; en otro tiempo -que no es mío- se sabrá
Y no se sabrá también
Somos tantos y sólo
Quedará para quien recuerde lo que quede
Entre lo automático y lo traumático
Una versión propia decente;
Si viene de enemigos, indecente,
Para contar a cualquier
Aunque yo no vea el sentido en hacerlo
Y al mismo tiempo, lo hago, con sumo cuidado.
Bajo la mirada de un catalejo
Vine a ser La contradicción
Mi caleidoscopio dice La curiosidad
Y para serla
No podría vivir sino solo en ésta línea
Y es mentira que la viví y también la verdad
Y qué
Puedo con el verano, puedo con la muerte
Elijo no elegir y mirar, elijo cada detalle, elijo la nada,
elijo un cigarro, elijo no fumar más, elijo una cajetilla, elijo pedir una fumada, elijo fumar un cigarro imaginario, elijo dibujarme fumando, elijo mirar el humo de otro que fuma, elijo escribir u-n c-i-g-a-r-r-o.
Mi tiempo es un espacio en el que cabe lo que tenga que caber
Porque ya llegué -al fin- al principio.
Que no es el principio habitual que viene después de los derrumbes
Sino esos principios naturales de las galaxias.
Porque puedo con el invierno, puedo con la vida
Puedo ya ir y no ir, llegar para irme y nunca volver, quedarme, esperar, correr hasta que venga el cansancio que interrumpe mi larga noche
Esa será mi versión
Una noche eterna en que siempre llovió
Llovió azul, llovió negro, llovió rosado, llovió blanco, llovió gris, llovió rojo y como fuera sonaba en el techo, avisando como avisa la lluvia, que estamos aquí y que afuera llueve igual, pero no igual.
Duermo al dinero y todo su séquito, duermo al poder y todo mi séquito, duermo al reloj, al país, a la mamá, al que venga
Para estar despierta en mi tiempo, que es ésta línea sin tiempo
Para que el que venga mañana diga que le dijeron que leyó algo que parece que se le olvidó.




lunes, 8 de agosto de 2011

El Tesoro

Merecer es prismático, amor;
y humilde el mirar por allí.
Yo lloraba porque nacía -y así y al fin- este mapa.

Me suelo ver envuelta en bolsas negras
Por sucia o por tiesa y
Desde allí te arruino la sonrisa
Después de contarte el chiste
Como para que recuerdes
Lo valiente que hay que ser
Y lo seas. Y lo eres.
Valiente mío
Tengo relojes de juguete y groserías
Órganos perennes en pura inconsciencia
Y a veces frío, caminando por Ecuador.

Tú y yo hemos muerto antes
Sabemos de mordeduras de gusanos y fantasmas
Entonces, nos palpamos bien la sangre
Hablamos lo que se calla
y la lluvia nos parece qué música.

Merecer es prismático; yo veo
Tu sombrero de copa y mis pantalones lila
Tu abrazo desenojado y mi abrazo a mi enojo
Los niños que vienen... Yo niña apenas llego
Pero llego
Y a tu lado.

Ni tú ni yo un todo;
Todo, sumando tú y yo.
Déjame seguir siendo
y no dejaré de seguirte.
Creceremos y subiremos.

Dando por obvia nuestra bella embarcación,
los peces y todos los esfuerzos humanos,
Espero nunca dejemos de sentir
Que no nos merecemos,
Mi amor.
Ahí está el tesoro.


martes, 2 de agosto de 2011

Sobre Vivencia

"Hay que llegar vivos a nuestra propia muerte"
Yo la miro y pienso:
A mi gata no se le ha muerto nadie
Pero sabe que hay muerte
Eso noto cuando entra mi perro
Se le sale el corazón por la espinita
Y corre por su vida
Pero se le olvida al rato
Porque duerme demasiado
y Porque sabe pero no piensa; siente
Entonces la envidio un poco
Pero al rato me pregunto
¿Sabrá que está viva?
Es distinto...
No, no es distinto,
Lo sabe pero no lo piensa
Siente estar viva no más
Por eso duerme tanto
Debe agotar sentir la vida
Todo el tiempo la vida
Sin ayer
Sin mañana
Sin temores
Sin pasión
Pero con muerte
Con muerte y con vida
Así es ser gata
Toro ballena flamenco
Y todos los otros
Maestros de Conciencia:
Sienten La Vida
Rehúyen La Muerte...
Y asimismo deberías tú...
Después de saber ser animal;
Ser Humano,
Me increpó mi gata
Mientras dormía en su esquina.

lunes, 1 de agosto de 2011

Bajo el Sótano (Testimonio de una ex-loca)

Mi locura era muy seria... Y todos se divertían con ella. Así de lejos estaba yo o estaban los demás. Hubo quienes, incluso, se enamoraron de mi locura; le escribían, le cantaban, la soñaban. Solo algunos amigos temían por mí, porque la habían visto antes y no era un coro de ángeles. Yo estaba francamente aterrada y nada detenía mi enloquecimiento porque la proporción entre locura y miedo era tan intensa como abismante. El problema no era mi locura en sí -según yo- sino que mi locura se sentía angustiosamente sola y muy lejos de lo vivido, lo sentido y lo creído por los que amaba. Y eso que amaba a un par de locos, pero ellos tampoco entendían. Mi locura estuvo a punto de convertirse en yo. Cada día pasaba menos tiempo en la realidad. Lo sentido quería ser pensado, lo pensado quería ser sentido y entremedio un sin fin de preguntas sin sentido apuntaban a intentar comprender como es que todo en mi vida era tan negro, profundo o superfluo: negro.

Una noche, la peor, sentí la presencia de brujas o algo por el estilo. Me explicaban que era mi esencia la negra y que mi hija muerta era muestra de ello. Entonces, infinitamente triste y podrida, estuve a punto de entregarme al sonido sordo, a las imágenes inconexas que tienen sentido en otro sitio dentro de mi cabeza, en ese lugar que conocía solo por minutos, suficientes para perturbar hasta las vísceras. Ahí, a punto de abandonarme definitivamente a la fantasía, la imagen de un hombre se interpuso entre el aquelarre y yo.

¿Quién es ese?- Preguntaron mis brujas
Nadie, un compañero... amigo quizás - Respondí
¿Y lo estás extrañando? 
¿Creo que sí?

Era el hombre más enloquecido y de algún modo parecido a mí que había conocido. En el último tiempo se había transformado en la persona con quien más compartía a diario. Reparé entonces en que mi locura cuando estaba con él desaparecía, porque ya no se sentía sola, se entendía y se transformaba en algo nuevo y nuestro. Sin saber él nada de mis delirios - fehacientemente al menos - al día siguiente me besó por primera vez. Una semana después acordamos casarnos... Dirán que ahora sí que me volví loca, pero no. Creo que estoy rehabilitada o parecido... Sigo teniendo alucinaciones: cuando me abraza veo paisajes de montañas, aguas celestes, peces tropicales, selvas de bambú... Supongo que esto es como ser alcohólico, siempre se es, el punto está en llevarlo de la mejor manera. Nunca me sentí más sana mentalmente que ahora, aunque no ha sido fácil. Son años de vicios mentales, pero nada que el amor de tu vida no pueda curar. No existe el hombre perfecto; sí el hombre perfecto para mí, para ti. Sueñen la compañía que necesitan dar y recibir. Suéñenlo(a) siendo ustedes mismas(os), por muy solas(os) que se lleguen a sentir, no se pierdan en querer ser o tener un prototipo. No se mientan. La felicidad es intimidad y comodidad, juntas y revueltas. Suele estar muy dentro, después de la habitación más oscura, justo bajo el sótano, en los cimientos.

Mírate


... A Madrhija

Mírate
Gritando a un perro que mueve la cola
Hablando de muerte entre velas y torta
Mírate
Deseando que llore todo el que no vio
Que eres hermosa y perfecta.
Tú no necesitas ni pedir ni dar perdón.

Mírate
La frente partida de rabia tan luego
Mírate
El vacío
Tan negro.

Mírate y
Escúchate bien, Niña Vieja
Reclamando Hombre
Sin ser Mujer.

Mírate
Desnuda sin rimel
Y no te mates;
Descuérate,
Deja que el tiempo que viene te arrope
y borre todos los rasguños.

Las hojas que apenas y mal escribiste 
No pueden arrugarse tantas veces sin borrarse, 
Míralas bien
Y luego mírate tú,
Otra vez.


Él


(detalle)

El Abrazo

viernes, 15 de julio de 2011

La Fumadora

Pido mis más avergonzadas disculpas
Por no saber responder aún, como corresponde
A su sincero gusto por mí y gran amor
A pesar de sentir -créame- tan lo mismo.

Debe saber que, digan lo que le digan
Nunca antes besé a un Hombre.
En cambio, consumí demasiados cigarrillos
Y ya la boca me sabe a veneno.

Adquirí la pésima costumbre
De fumarme todo lo que siento;
Mitad lo guardo y me intoxica
Mitad lo suelto y desaparece.

Cotidiano

El almuerzo del Martes
o Miércoles, por ahí
Fue humitas
O pastel de choclo, no sé
Pero estaba rico.
Me acompañó la Paula
¿O era Matías?...
Quizás los dos
Aunque
Ahora que lo pienso
Creo que ese día no almorcé.

lunes, 11 de julio de 2011

Suplica del Témpano

¡Sol! 
¡Buen Sol!
¡Bondadoso Sol!
¡Te lo ruego!
¡Acaríciame! 
¡Profundo!
¡Hasta desvanecerme! 
¡Ser Agua!
¡Quiero ser Agua! 
¡Transparente otra vez!
¡Agua Dulce!  
¡Sentir ballenas!
¡Sufrir la luna! 
¡Subir al cielo y caer de a poco! 
¡Fluir!
¡Fluir!
¡Fluir!
¡Tócame!
¡Te lo ruego!
¡Me siento una roca! 
¡Qué delirio!
¡Soy agua, buen Sol! 
¡Agua! 
¡Dulce!
¡Viva!