miércoles, 10 de marzo de 2010

de las Nieves

Razones tienen tus celos. Hay que ver como deslumbra lo que te pertenece. Quizás adviertes que aunque mi pensar esté sólo contigo, no niego compañía. Involuntaria de mí se luce, para deleite de ellos. Pero es que como no prestarles atención; llenos de mundos, ambiciones e ideales, dime tú. Una por todas puede hacer la diferencia, a cuantas quizás ayudaré sin tener nada que ver. Claro es que no soy la única, pero al hacer que lo piensen abre posibilidades y cierra prejuicios. Llegará otra. Créeme que de nadie debes sentirte inseguro. Aunque sea un placer tratarlos como corresponde, lejos de la histérica y la monotemática, lo evitaré. Resultará fácil si te quedas, contigo me sobra de todo y a todos, pero en tu ausencia no debía dejarme morir, así que mentí vida. Es probable que haya herido al sanarme, mas nadie me llorará, porque sabido es que yo no lo haría por ninguno que no seas tú. Pasa que aunque parezca lo contrario, resulté más fría que todas y la vulnerabilidad tiene sólo tu nombre. Pierde todo cuidado; tienes mi mente.

martes, 9 de marzo de 2010

Soneto II

Una noche soñé ambiciosa;
imaginé un encanto infinito,
una herida con dolor bonito,
y una tormenta no furiosa.

Con tal fuerza lo soñé que la ambición,
por discípula tan pura me instó,
a buscar en madrugadas, insistió,
que la noche es barata ilusión.

El sol a ciegos débiles calienta,
yo me quemé al hallar en el alba,
al encanto, herida y tormenta.
.
Y pasó que el hallazgo se tienta,
pero se escabulló con sabia calma,
hasta necesitar mi paz violenta.



María Antonieta Nadales.

lunes, 8 de marzo de 2010

Posta

Tengo la capacidad de separar y mezclar asuntos que no debieran ser separados ni mezclados y sin escrúpulos. Inevitablemente caigo en una honestidad que resulta deshonesta. Pero es tan humanamente real por estar tan descaradamente lejos de la moral impuesta. De lo único que pueden culparme es de respetar por sobre todas las cosas las necesidades de mi alma y cagarme en todo lo demás. No es tan fácil como parece; de partida hay que escucharse mucho y tener una balanza a la mano siempre. Ningún aparente impulso lo es, pasa que pienso rápido y actúo acorde. Y así es como la vida termina siendo un caos organizado reprochable, pero tengo la sensación de que tengo más paz que la mayoría. Y nadie puede juzgarme. Posta.

viernes, 5 de marzo de 2010

Ni que fueras Dios.


Aunque no te vea ni te oiga estás en todas partes.
Creo por fe, vivo en esperanza y asumo dogmas.
Me perdonas porque tu voluntad es incomprensible.
Te perdono porque sé que es amor.
Quién sino tú me salva del abismo.
Y, obvio, sin ti; el infierno.


María Antonieta.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mañana

Ningún manto, emblema o insignia me cubrirá.
Me despojaré de todo intento de disfraz.
Empezaré a vivir con lo fundamental,
entiéndase importante más que básico.
Me iré de la ciudad y viviré entre cerros,
con ecos, vacíos y silencios.
Ya no me verá nadie más que mi sombra.
No tendré ninguna ambición de nada
que no sea llevar a cabo mi objetivo.
Ese día ya no tendré ni siquiera nombre,
seré sólo un ser humano.

martes, 2 de marzo de 2010

La verdad


Te miento cuando no te digo que te quiero, cuando no te hablo, cuando no voy.
Te miento cuando no te digo que te pienso todas las horas, todos los días.
Te miento cuando no me rio de tus bromas ni sonrío con tus halagos.
Te miento cuando te torturo con preguntas que sé las respuestas.
Te miento cuando te amenazo, cuando me voy y juro no volver.
Te miento cuando te miro con las cejas, gris y no te beso.
Te miento cuando verbalizo lo que siento, no alcanza.

Te miento porque a veces es necesario, pero no más que el nosotros.
Te miento porque no alcanza a dañar en nada nuestra verdad.
Te miento porque tú también lo haces y ninguno se lo cree.
Te miento porque nunca logramos enojarnos en serio.
Te miento porque el hacer o decir le sobran al sentir.
Te miento porque es inútil como mentirme a mí.
Te miento porque da igual, somos lo mismo.



María Antonieta.

lunes, 1 de marzo de 2010

Me disculpo de antemano


¿Será que el aislamiento voluntario a todo posibe núcleo al que se pueda pertenecer, léase familia, sociedad, patria y religión, finalmente me alejó tanto de la humanidad?

¿Será que el aborrecimiento a todo fenómeno masivo, que por multitudinario lo vulgarizo, el que me distancia de un dolor que no me compete y respecto del cual no logro sentir empatía?

¿Será que entiendo y acepto tan practicamente los ciclos de la vida y las vueltas del azar que respondo con tranquila frialdad frente a cualquier infortunio que pueda tocarle a cualquiera?

¿Será que tengo cómoda fe en los demás y les relego el porvenir confiando en que sabrán mejor que yo como hacer las cosas que sea que haya que hacer, desentendiéndome de toda acción?

¿Será que en realidad a todos les importa una mierda pero poseen cualidades que yo desconozco más como la diplomacia, la hermandad y la moral?

¿Será que el resto no se cuestiona el sentir frente a estos hechos y sólo reaccionan como deberían, actuando acorde a la circunstancia, pero si se detuvieran a sentir llegarían a una similar problemática?

¿Será que es sólo una muestra más que da crédito de mi eterno vivir escapando a la realidad que termina como siempre refugiándome en fantasías donde no ocurre nada malo si yo no lo permito?

¿Será que porque así como entiendo que si algún problema me aqueja recurriré sólo a los míos que sentencio y doy por obvio que el resto acudirá sólo a los suyos?

¿Será que de tanto estar, dormir, despertar y sufrir sola tengo la percepción de que todos lo estamos y hagamos lo que hagamos lo seguiremos estando y por ende qué tanto problema?

¿Será que estas cuatro paredes ya se volvieron mi mundo y concibo todo lo externo como un vago suceso a un millón de años luz en planetas lejanos?

¿Será que acostumbrada a vivir tanto el hoy como una niña no soy capaz aún de entender que mañana seré una mujer impajaritablemente responsable de mí inserta en una sociedad adulta?

¿Será que soy simplemente tan egoísta, desconsiderada, altiva, descorazonada, indiferente e insensible?

¿Será que estoy tan loca como creen y un pensar, actuar o sentir relativamente normal ya simplemente no se puede esperar de mí?

No sé.

domingo, 28 de febrero de 2010

La inmortal de los mortales


Conocida por desconocida,
justa por injusta,
cierta por incierta,
última por primera.

Nos sigue,
a todos,
basta el sólo hecho
de ser un todo.
No por cobarde pero
va por la espalda,
de unos cerca,
de otros más lejos,
ignoramos la distancia
hasta que respira
y nosotros no.

Nunca más se va,
porque por los otros vendrá más tarde,
y nadie está tan solo
como para que no lo llore alguien.

Podemos extrañar lo que no vuelve,
y allí reside todo, todo el dolor.

¿Pero que sería de la vida
si ella no existiera?

Puta musa insoportable
que condena al arte a existir,
y somete a los hombres
a la búsqueda,
donde se encuentran
aunque no encuentren.

viernes, 26 de febrero de 2010

Carta a Todos y a Ninguno



Estimados Todos y Ninguno:

Podrán eventualmente castigarme, condenarme a torturas, negarme permisos, imponerme obligaciones, prohibirme placeres, mandarme a prisión, censurarme, desterrarme y quitarme todo lo que poseo. Sin embargo, mientras piense y sienta por mí misma, seguiré siendo inagotable y verdaderamente libre.

Nada tiene que ver la libertad con el desnudo, el grito, el exceso o la huida. No son éstas más que vagas manifestaciones externas de lo prisioneros que nos sentimos, pero eso no es la libertad, qué burdo sería que lo fuera. La libertad es interna, vive en el alma.

Amen sin conveniencias, perdonen sin orgullo, rían sin discreción, lloren sin verg
üenza, mírense sin complejos, sueñen sin límites, fantaseen sin culpa, jueguen sin edad, disfruten sin prisa, apasiónense sin recato, discutan sin diplomacia, hablen sin tapujos, avancen sin camino, crean sin razones, piensen sin testigos, sientan sin freno, quiéranse sin el resto... Vivan sin horario ni calendario; en éste mundo, pero sin él.


Atte.,

Alguien libre, que es más fácil creerla loca.




jueves, 25 de febrero de 2010

miércoles, 24 de febrero de 2010

Les duele que a mí no

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Inútil resulta la ufanía,
que de falsa nobleza me percato.
Ocurre hasta en artesanía,
mientras menos puro es, más barato.

Sola en casa podría morirme,
prudente si escandalosos llaman.
Sí, los que amo podrían herirme,
pero sucede que ellos me aman.

Rumores delatan la importancia,
del interés malhabido que velan,
por obvio daño; la indiferencia.
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Protagonista en propia novela,
sólo actores tienen residencia,
extras banales sin opción, no vuelan.
..
..
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martes, 23 de febrero de 2010

Mi deber frente al tuyo


"Te ayudaré a venir si vienes, y a no venir si no vienes"
Antonio Porchia.


Son demasiados errores en un sólo intento,
por eso me voy, para volver e intentarlo otra vez.

Son demasiadas manipulaciones para un hoy,
por eso me voy, para volver libre mañana.

Son demasiadas injusticias para el querer,
por eso me voy, para volver cuando quieras ser justo.

Son demasiadas torturas en tu alma,
por eso me voy, para volver a ser paz.

Son demasiadas señales inequívocas,
por eso me voy para volver.



María Blanca.


domingo, 21 de febrero de 2010

El silencio

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Siempre acogedor, verdadero, simple, absoluto, calmo y amado, de pronto indeseado, angustiante, temido, perturbador, terrible y odiado, entonces tuve que usarlo como extorsión, tortura, intimidación, rehén y castigo.


¿Ves lo que haces?



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viernes, 19 de febrero de 2010

jueves, 18 de febrero de 2010

En sepia



No sé si fue el frío, el cigarro o tú, pero me sabe a aquélla noche naranja en que fuiste a buscarme en madrugada para recorrer la ciudad a la intemperie e hicimos seguramente lo que nadie hacía, ni a esas horas muertas, ni con ese frío doloroso, ni con ese amor inminente; conversar horas bajo condiciones adversas sin el menor roce de nuestros cuerpos, desnudándonos, hablando de lo que al resto le arropamos, ¿habrá sido por la sensación de sentirnos únicos habitantes en el mundo? y digo únicos y no solos, porque esa noche supimos que no lo estábamos.



María Antonieta.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Papel en blanco


Cuando muera, no lo haré del todo, quedarán estos escritos. Por eso no quiero escribir hoy, porque inmortalizaría esta tristeza que me deja en un blanco que no es de paz ni de pureza, ni de luz ni de bondad, sino de pregunta sin respuesta, de adicción a la heroína y de silencios en blancas de dos tiempos entre palabras que se cortan.

Maldición. Lo hice otra vez.

martes, 16 de febrero de 2010

lunes, 15 de febrero de 2010

Carta de un domingo que empezó como sábado y terminó como lunes.



Ojalá al recibo de este pedazo de concreto rayado estés viendo la luna en París. Yo veo murallas blancas y nada más. ¿La salvación? Este lápiz.

Querido:

Si el suicidio es la rutina, normal es que no eligiera la vida. Aclaro que nada de eso lo decido yo y desde aquí me disculpo otra vez. Y es que seamos lo que seamos en esta vida, seguro es, que seremos siempre tormentosas contradicciones. Mientras eso no lo olvides ni lo odies existiremos en algún lugar, mirando un pájaro o un racimo de uvas. Hagas lo que hagas, no intentes jamás ser normal, aunque te sientas esclavo ¿puedes prometérmelo? Yo intentaré creer en mí la mitad de lo que lo haces tú. Te estaré eternamente agradecida de haberme coronado con pétalos en llamas.


Desde el psiquiátrico, llegando de un velorio...



...Sabes mejor que yo quién soy.



domingo, 14 de febrero de 2010

De cómo existe Ignacia Nadales


Somos transmisores con receptores del mismo alcance, a las mismas ondas. Tus señales son chillidos: turbios, fuertes y breves. Me controlan el satélite, con sus botones, palancas y antenas. Procura seguir teniendo el cuidado de no hacer de esos ruidos una melodía siquiera básica. El voltaje de las reacciones con mercurio es cosa seria. Riesgo inminente de corte circuito o pelá de cables. El peligro es bilateral y sabido; somos transmisores con receptores del mismo alcance, a las mismas ondas.

10.4




M. Antonieta

viernes, 12 de febrero de 2010

"Esto también pasará"


(Este cuento no lo escribí yo, ni siquiera sé bien quien lo escribió, pero al cabo da lo mismo. Desde hoy es parte de mí. Siempre dije que me haría un tatuaje cuando tuviera un sentido llevarlo hasta la muerte. Un místico se lo regaló a un anciano, el anciano se lo regaló a un rey, un cuento me lo regaló a mí, y aquí les voy)

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de su corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje - el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas - le dijo - manténlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “Esto también pasará”.

Mientras lo leía sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquéllas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes y él se sentía muy orgulloso de si mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? – preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano- este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. El orgullo y el ego habían desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna emoción es permanente. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.


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