martes, 19 de enero de 2010
Ley
(modo en toda su acepción),
Todo
(también en su máximo),
Pasa
(de quedar atrás).
Y es que claro,
Todo se Transforma,
pero a uno se le suele olvidar
cuando cambia a desfavor propio
y el pesar lo vaticinamos inminente.
Deberíamos usar la memoria
en labores más útiles
que fechas y nombres,
que rencores y melancolías,
que datos y enciclopedias.
Deberíamos en cambio,
recordar de vez en cuando,
el pasar que ha pasado,
el sufrir que apaciguó,
el llanto que secó,
la angustia que abandonó,
la ira que empalideció.
Y si hoy no ha pasado,
y aún es presente,
pensar entonces,
que también pasará;
inexorablemente,
inevitablemente,
y para bien propio,
inolvidablamente.
De toda alma se los grito.
domingo, 17 de enero de 2010
Las aceitunas son ricas para quien le gustan.
viernes, 15 de enero de 2010
Dios me libre
saluda en el espejo a tu peor enemigo"
Padre Santo, oh buen Dios,
Te damos gracias por estar reunidos una vez más
En tu presencia sin novedad que lamentar.
Piloto automático,
Volá,
Amigo cruzó,
Obvio crucé,
Rojo,
Auto,
Topón,
Volé. De verdad.
Suelo,
Mierda,
La pierna,
No se mueve…
No, pera…
Ahí sí.
Libré.
Te damos gracias Padre Santo
Por todas las bendiciones, por protegernos
Del enemigo, siendo tus hijos,
Nosotros tus fieles corderos.
Horas;
De la cebada
A la caña de azúcar,
De las uvas negras
A las verdes.
Aire,
A negro,
Suelo,
Temblores,
Inconciencia,
Casi coma,
Casi era,
Reviví.
Libré.
Gracias te damos por estos alimentos, por la salud.
Perdona nuestros pecados buen Dios
Y ayúdanos a ser mejores cristianos cada día.
Cinco aeme,
Ciega de ron,
Me voy sola,
Que tanto,
Tozuda.
Flayte;
Pasa la hueá,
¡Qué pasa la hueá!,
Va, tirón,
Pa' allá,
Pa' acá,
Corazón grande,
Un extra,
Se corta la tira,
Corrió.
Libré.
Gracias también te damos por que cada miembro de esta familia
Ha sabido llegar a tus caminos, sirviéndote y honrándote Señor.
Estamos bajo tu promesa oh Dios, a tu lado nada nos faltará.
Alameda,
Todo menos sana,
Sola y con una idea fija.
Vaya mezcla.
Sombra,
Tipo en la oreja,
Camina. Vo’ te vení conmigo.
Imperturbable,
Aliento en mejilla,
Hecha roca.
¡Micro!
Chofer,
Buenas noches,
era.
Libré.
Como cada reunión te pedimos Padre
por nuestra nieta, sobrina y prima señor,
Guíala para que un día también llegue a tus caminos.
Bendícela y protégela Padre, donde quiera que esté.
Te rogamos por su alma.
domingo, 10 de enero de 2010
Rebelión III
Estimadísimo Poeta:
Esta es mi última carta, como musa de papel.
Frente a mi oportuna decisión de desaparecer de su vida escupida en la carta anterior, ocurrió la revelación completa de todas sus frases a medio terminar; mi presencia era más necesaria de lo que imaginó y de lo que imaginé.
Ni con las cejas, pero si muy gris corté la comunicación. Le confieso que en mi ausencia de usted intenté ausentarlo de mi, Dios sabe que quise, pero en el existir más sensible esperaba que mi lejanía podría hacerle reaccionar. Y sí, encontró una manera. Su llamada de auxilio en medio del mar no pude más que contestarla y aceptarle nuevamente en mi puerto. Sus argumentos eran escasos, pero válidos y la añoranza por volver era mutua, urgente.
Así, la larga espera de más de tres lunas cobró sentido. Sólo unos días bastaron para que la situación de drama terminara. Se ha comportado al fin valiente. Ya no está usted ligado a ese amor que venía en coma y ha decidido arriesgarse a nacer aquí, punto aparte.
Nada más que gracias puedo darle por permitirme entrar en su vida y por no salir de la mía. Nuestras esencias de Mercurio juntas resplandecen más fuerte, ¿lo nota?. Las horas se nos van admirándonos del nosotros. Pesimistas y perdidos, de pronto nos hayamos esperanzados y encaminados, escribiendo en verso una historia con olor a madrugada.
Si bien ninguno logra entender bien lo que sucede, creo hablar por los dos al decir que no tiene comparación a algo vivido. En mi caso sí a lo soñado. Sabemos que es fuerte, pero no trataré de explicarlo o denominarlo, al menos no en esta carta. Al parecer la sobredosis de inspiración bloquea, aún no puedo ni siquiera describir conforme. Y sé que usted tampoco, sus poemas apuntan a lo insólito. Metáforas sublimes podrán hacerlo en algunos días quizás. Pero esta vez no hay prisa... Y es inquietantemente tranquilizador decirlo.
Sólo le sugiero dejar de interrumpir mis caricias preguntándome quién soy con esa cara de incredulidad y asombro. Soy legítimamente todas esas que ha conocido y no hay truco. Usted mejor que nadie debería comprenderlo, también es muchos en uno, y yo los quiero sin chistar a todos. Dejemos el miedo que confesamos tener de o construimos o nos destruimos. Yo preferiría confiar en lo primero y que lo segundo lo haga el cigarrillo.
Sentada en su cama de verdad,
jueves, 7 de enero de 2010
Vaso con hoyo
Truth on the Rocks – M. Benedetti.
Y ni siquiera sé porqué bebo.
¡Pero tampoco sé porqué existo!
Bebo rápido y segura.
Compenso,
A sabiendas,
Todo se volverá lento.
El borde es difuso,
Se aleja, avanzo.
Cuando lo pierdo,
Aparece atrás.
Siempre es lo mismo;
El olvido.
Entremedio un nunca más,
Pero
siempre es lo mismo;
El olvido.
La presión de vivir
Conciente de hacerlo,
Enloquece a los locos,
La redundancia aterra.
Permiso, voy y vuelvo.
¡Adonde me fui!
La que respira ahí miente;
¡Dice verdades,
Que yo no diría!
Se relaja.
Se justifica.
Descarta los quizás,
Todo es,
Absoluto por liviano.
Y se pone tan mujer,
María debería llamarse
Si nace de nuevo.
Pero eso no sucede;
Nace muerta,
Nadie la llama.
El sol ilumina la noche.
La usurpación
Deja ruinas,
Y desazón;
Como sobrevivir,
Al suicidio más torpe.
lunes, 4 de enero de 2010
Ironía de noche buena
Las arrugas me cuajan las mejillas.
Envejecí.
Crecer es distinto,
Lo noto. Sigo necesitando
de la misma manera;
Urgentemente,
desordenadamente.
Lo más concreto en este hogar
Es que estoy moribunda y mareada;
De no comer y sí beber,
De no dormir y sí morir.
Empezó así:
Huyendo sin destino conocido sonreía,
hasta que se clavó en las comisuras
esa que uno conoce
incluso cuando cree mentiras.
Me lancé al agua
en un intento de escapar
al hecho de que volar
siempre se vuelve complejo
cuando intento aterrizar.
(Lo escribo en singular
Sólo para no importunarlo.
Debo dejar de darle paseos
sin su consentimiento)
Le conté a un extraño
todo lo importante
porque no le importaba,
la realidad prismática
me permitía declarar libre.
El resto lucía bonito,
viviendo y bien vivos,
dándome alcohol
que tuve que beber.
No había algodón
para curarlas por fuera.
Son tantas hoy.
Pasó la tarde.
Terminó sentada
al lado de la ventana.
La cara se deshizo
de pura soledad,
de la más pura.
¡Y era sólo el principio!
Aunque lo cierto es que,
cuando uno se pierde,
siempre lo es.
Escondida,
absolutamente ajena
a todo lo que
por antonomasia
supone ser mío.
Y ese es el punto,
que no es mío
nada más que esta tilde
que viene aquí.
Entraba la noche
sin luna,
pero llena
de no hay, no está y no hubo.
De improviso un sí.
¡Fui descubierta rompiendo
las tradiciones familiares!
Las esparcí por toda la habitación.
La paradoja era que
mientras me estrangulabas por ello
te burlabas de que yo
piense que son “familiares”.
Nos encontrábamos
tormentosamente de acuerdo
en entender que nosotras
jamás lo haremos.
Me tiraste un vaso de agua.
Sin agua.
Cuando notaste que prefiero la sed y el golpe,
ciega de orgullo, te diste todos los permisos.
¿Envenenarme a mí?
Veremos. Mátate sola.
Me arrojaste calendarios empapados
de tinta roja que acusaban mis faltas.
Más grave,
acusaron rencor.
No es que me haga,
¡es que estoy!
Siento real,
igual que tú.
Y se te nota.
No me vuelvas a besar.
Me cierras las puertas
suplicando que las abra.
No toco. Toca crecer
en el auténtico equilibrio
de lo que supongo ser.
Tan poquito hizo la sangre
que sólo alcanzó pa’ dividir.
Y es que si no tira, empuja.
sin importar la ocasión,
como justamente hoy,
ni el niño Dios nos salvó.
Me retiro.
Para que un grito exista se necesitan dos.
Medio sorda salté,
ingenua de todo por opción.
Como si fuera poco,
tuve que caminar por el paraíso
siendo una recién condenada.
Gracias a esta otra mujer
amistad connotó auxilio.
Tan parecidas tenemos
las cicatrices del tiempo preciosa.
Viajámos por horas errantes,
nos sobraban los porqués.
A pesar del placer de moverse,
el presente caótico seguía fijo.
Parpadeaba,
junto con la lucidez dolorosa
de la caña de azúcar.
Aturdida agradecí conocer
parajes nuevos que opacaban
sumisamente mi presencia.
Humilde los visité.
Si la crisis es bendición,
adjudico a esta mecánica
la pasantía,
aparentemente desafortunada,
por tierras ajenas,
a las que sin duda,
tendré que volver.
En una curva me encontré
con un bandejón.
La ciclovía estaba interrumpida
por un árbol Matusalén.
Siendo aparentemente nuevo para mí
me senté en la cuneta.
Le miré bien y recordé
que en mi calle
también hay una así...
Y me fui de allí por eso.
Empatía breve,
le regalé un poema y me fui.
También.
La naturaleza es
primitiva y superior
a todo lo que se construya.
Lo pensaba real
y así me terminé de asumir
como error en tu vida.
En un esfuerzo innecesario
de volver a viajar,
dormí botellas,
soñé vidrios.
No los repudio,
pero por algo se rompen.
Buscando calma llegué a él.
¿Qué tiene que voy?
El polvo se adhiere
una y otra vez,
pero el rubí siempre,
siempre está rojo.
Eramos dos huérfanos.
Tiernamente me regalaba
las fuerza que tampoco tiene
para resistir la condenada locura.
Mentía esperanzas para mí,
yo le agradecía con compañía.
Nos fuimos del planeta
Y llegamos a Madrugadas.
Tan nuestro lugar.
La felicidad es con él,
Pero sólo en su compañía,
Escurridiza, única.
Embobada de alegría
que nada tenía que ver
con vivir,
saturada de sucesos,
sombras y giros,
volví al cuarto día.
Corroboré que
lo más concreto en este hogar
es que estoy moribunda y mareada.
sábado, 2 de enero de 2010
Poema sin fin
Nuevo comienzo, espero la una,
una vez lo mismo miramos,
miramos si había alguna,
alguna razón hallamos.
Hallamos más allá de los ojos,
ojos con cercas que tienes,
tienes allí mis despojos,
despojos aquí si no vienes.
Vienes, color sobre negro,
Negro tú, yo Celeste,
celeste volviste el cielo,
cielo, estás al noreste.
Noreste más luna es un mes,
mes más mes es verde,
verde esperanza que estés,
estés luego y no tarde.
Tarde, aún así no falto,
falto de apuro es bueno,
bueno de ancho y de alto,
alto no pongas de nuevo.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Carta de ajuste
Por lo pronto;
Este año que se va... No puedo compararlo a ninguno. Me trajo de todas las emociones mucho, demasiado, y lamentablemente por sobre todo, dolor. Pongo humildemente todas mis esperanzas en que el año que pronto comienza sea más amable conmigo. Este que se va, si bien no lo recordaré nunca con cariño (al menos la gran parte), lo agradezco. Ningún otro año me vi en la obligación de tener que levantarme tantas veces. Crecí, me definí, avancé, aprendí y me conocí.
Entendí que realmente todo pasa. Y que también todo pasa por algo. Que siempre podré volver a sonreír. Que sé olvidar. Que no sé de rencor. Que tengo razón cuando juro con el alma al viento. Que mi fe es enorme. Que los sueños se pueden hacer realidad. Que puedo obtener lo que merezco. Que tengo amigos de verdad. Que mi familia no es tal. Que siempre me tendré a mi misma. Que no debo intentar cambiar a nadie. Que la paciencia es posible en mi. Que mi moral no le debe explicaciones a nadie. Que mis escritos tampoco. Que puedo lograr algo con ellos. Que es posible tener un compañero. Que soy fuerte y no lo creía. Que soy justa y no lo sabía. Que me equivoco cuando no le tomo el peso a las situaciones, por simples las resuelvo mal. Que cuando no me quise me dejé querer y no lo necesito. Que puedo volver a amar siempre. Que esta vida es mía... y es una... y quizás deba dejar de pisar el acelerador.
Prometo a mis amigos intentar controlar los excesos e impulsos. Gracias por estar y disculpas por los sustos y las preocupaciones.
Este año empieza sin hogar, sin familia, sin un peso y sin plan. Todo puede suceder.
Al menos ya te tengo a ti, y va tal como sabíamos que sería; brígido. Pa' bien y pa' mal.
Feliz año ojalá.
martes, 15 de diciembre de 2009
Auditoría
Aún no te entrego el uno,
ya te estoy haciendo el dos,
¡y pensando en cómo hacer el tres!
¿Y qué puede hacer uno
Tu valentía pasa con cuatro,
la empatía apenas con cinco,
lo especial de todo supera el seis.
Nos conocimos un día cuatro,
Si nos seguimos tratando un siete,
y nos llegamos a querer más que ocho,
de una escala de diez seremos nueve.
He contado quince veces siete,
jueves, 10 de diciembre de 2009
Miss Antipatía
- ¿Qué se cree esta hueona que no saluda? A veces sí, a veces no... Más tincá que la chucha... No participa en nada, no carretea con nosotros, pesca a un par de locas y a los volaos no má... No canta los cumpleaños, no apaña las peticiones... No tiene idea como me llamo y hace tres años que estamos acá... Pero si le molesta una hueá para carro al toque... Apática como ella sola la pobre.
Me creo una persona que vive con un zumbido en el oído acerca de las cosas que cree, todos los días, aunque no quiera. Y, a mi pesar, creo muchas cosas. Varias sobre las personas; yo los observo, ustedes se delatan. Elijo concientemente. Quizás me equivoco, pero no divago. Dibujo sobre la confianza, la justicia y lo necesario. Tengo un mundo mío, no me interesa este, mucho menos el de ustedes, y no es menospreciar. Por eso no les fingiré ni con hola ni menos con como estás. Soy honesta al excluirlos y al no incluirme. Creen saber los cómos, pero no advierten el porqué. No pensé nunca que les importara mi apatía... Es por lo menos curioso. No rinde vivir pal resto, evito la diplomacia y la tolerancia es un tema difícil. Intentar ser persona entre la gente tiene su precio. Lo siento, pero calidad antes que cantidad... A todo esto si a veces los saludo y a veces no, es porque olvido si los he tratado, en serio. Disculpas pido sólo por eso.
Este premio (porque lo considero un premio, avala la consecuencia) se lo dedico a la vieja pesá de mi mamá. Toda esta forma de ser es gracias a ella; se ganaría todos los limones y es la mejor mujer que conozco. Su ejemplo me enseñó así; pesada para conservar la liviandad de mi alma en balance.
Pd: A todo esto, no tienen idea de cómo soy. Las personas que me importan sí y es bastante distinto. Pero es mi culpa. Somos todos inocentes. Dejémoslo así.
sábado, 5 de diciembre de 2009
Niño
(Me permitiré creerte sólo porque eres yo).
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Carita feliz
El pan caía, y con la mermelada siempre hacia abajo.
Tenía los ases y nadie apostaba por ver.
Las risas debían salir de mi, pero no veía el porqué.
Se burlaron de mis notas y diplomas
que en casa no premiaban.
Se burlaron de mi carácter;
la cabra pesá, tímida y enojona.
Crecí a la mala,
en crisis, verguenzas y errores.
Sin sermones, ni castigos.
Sin consejos, ni apellido.
Sólo me enseñaron a amar,
y puro que sufrí por aprender.
Toqué piano y nadie se interesó,
escribí cuentos que nadie leyó,
inventé bailes que nadie vió,
canté siempre, nadie escuchó.
No la justifico, ¡la culpo, sí!
¡y lo he llorado tanto!
Me amarré zancos al cuello;
o avanzo o me mato.
Sola,
todos pasaron de mi,
y volvieron.
Sola, no recibí a nadie.
Ahí, sola,
fue escribir
el amigo y el placer,
amante si quieren.
Un día me lo quitaron,
lo recuperé,
y aquí se queda.
Sino es amor, yo no sé.
Me encontré con que
el mundo va por allá adelante,
trato de alcanzarlo por mi propio camino.
Otros se topan,
se tropiezan,
hasta mueren.
Les enseñaron profundidades y banalidades
que no valoran, peor, que nunca usan.
Yo los envidiaba. Yo me enseñé sola,
y de puro sola unía cosas,
mientras ellos las coleccionaban,
empolvándose con ellas.
Igual los envidio, pero con lástima.
Quizás no vean lo que yo.
Y que yo no vea lo que otros,
me fascina. Me motiva.
No me creo nada más que yo,
a veces también me basta conmigo.
Como hoy,
en que pienso que quizás tengan razón
los que me regalan de vez en cuando tiempo,
y sonrío, orgullosa... Y culpable.
No me permito alegrarme mucho,
son resquicios de costumbre.
Aún así,
hoy agradezco esta vida,
manchá con tanta mermelada,
que no hago sino mirar con ternura.
domingo, 29 de noviembre de 2009
A Mar
Así es, exactamente,
que está vivo, respira.
Existe y brilla lo inerte,
inclúyome, inspira.
Cambia todo siempre,
ordena en paz y la da.
Y eso busca el hombre;
el deprimido y el suicida.
Así es, justamente,
como venimos; huida.
Atosigados de muerte,
a recordar la vida.
.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Anagnorisis
lunes, 23 de noviembre de 2009
Rebelión II
Estimadísimo Poeta:
Mi carta anterior tenía por motivo enrrostrarle que existo. No pensé que el epílogo de la novela sería el capítulo en que usted finalmente lo comprendería. Defíname ironía.
Después de semanas de interminables conversaciones, bellas canciones, infantiles dibujos, reveladores versos y encuentros sicóticos, aceptó la invitación sin yo invitarlo; compartió mis más tímidas sonrisas, descifró las verdades de mis miradas, recorrió las dunas de mi cuerpo y sucumbió al lenguaje de mis manos. Me trató como sólo podría hacerlo su sensibilidad. Jamás vi más devoción en otros ojos, más temor a enloquecer, más ahínco en recordar. Sus maneras de querer no las podría olvidar. Me recitó poesía mientras sus dedos tocaban melodías en mi espalda, bailamos a ritmo lento, cálido y torturante. Dijo no haberse sentido así en tanto tiempo, conteniendo decir nunca. ¡Me dijo que lo haría perder la cabeza! ¡Le dije que la perderíamos los dos! ¡Qué dónde estuve! ¡Qué si viniera el amor, el pronóstico anunciaría sufrir! ¡Me hizo sentir la musa más deseada y venerada del Olimpo!
Después de aquel día los versos aparecieron como muertos en guerra. Sentados escribiéndonos pasábamos las horas. Un día; una canción, un lujo de métrica y abstracciones, su obra maestra según usted. Me la regaló confesando no haber podido escribirla jamás sin haberme conocido. Por mí y para mí. Las historias de noche no me las mostró nunca. De mi pluma la tinta brotaba al papel sólo en honor a usted, le obsequiaba cada manchita mientras soñábamos viajes, planes y promesas.
Sin embargo el precio de casar a un dragón, y más encima celeste, se paga con fuego o a quemarropa. Pasó lo obvio; me enamoré de usted y su compañía fortuita. El platonismo se transgredió y la ambición de tenerlo en el día a día crecía noche a noche. Ambición que me hizo creer, desde el primer verso, ser mutua. Pero a usted... A usted le bastó. ¡Me apuñaló diciendo no necesitar nada más que saber que existo! y se abalanzó sobre el escritorio buscando un papel, mientras el puñal terminaba de entrar en mi pecho me lanzó un poema, lo tomé en el aire, lo puse en mi pecho intentando detener la hemorragia, pero no bastó... Se manchó hasta la inocencia.
Ni con cortesía me está pagando ¡Hoy sólo me habla para hacerme leer sus versos y yo aquí con un pulmón perforado apenas y respiro! Alega a su favor que todo es para mí ¡Todo, menos usted! Me volví víctima de mí misma, viviendo de quien me mata, matándome por vivirle. Renuncio. Anémica, no debo desangrarme de amor y menos de odio. Escríbame hasta donde le alcancen las proyecciones que hace de mí, después búsquese otra ninfa que le aguante sus delirios de cómodo ermitaño mediocre ¡Ah, pero qué torpe! ¡Había olvidado que usted tiene mujer! ¡Esa que ni quiere ni respeta, pero lo estabiliza! ¡Yo no, yo estoy tan loca como usted! ¡Dígale a ella que le inspire universos!.. ¿O fue justamente esa carencia lo que lo hizo venir hipnotizado aquí? ¡Su sirena se desescamó y vuestro mar se secó hace siglos! Sígale mintiendo, invéntele ríos, yo y el mío seguiremos mirando el Rosas, pero no en esa banca.
Esta carta sí es para regañarle. ¡Usted es un egoísta; conmigo y consigo mismo! ¡Sabe que juntos podríamos ser dioses con el poder que nos dió el invierno! ¡Mire lo que ha creado con sólo un paseo "celestial"! Me enerva su recelo a quebrar la fantasía que erigió sobre mí, y mayor es su miedo a corroborar que si soy una realidad no podría sino enamorarse más, tener que elegir y arriesgar. Y ya saben lo que dicen, quien no se arriesga no... No vale la pena. La justicia es mi piedra angular y nadie conoció esa virtud mejor que usted. Así que hoy hemos de morir; tome asiento, yo me encargo. Viviremos en nosotros sólo hasta que los recuerdos que tanto nos costó salvar se ahoguen y nosotros con ellos. Justo como no lo quiso usted; con estos ojos, estas cejas y muy gris.
Si decide volver y quedarse; búsqueme, aquí estaré un tiempo con mis profundidades. Olvidar ésta vez será trabajo y le ando sacando la vuelta. Vuelva si elige vivir de valentía, pero no le aseguro estar aún para usted. Poetas y marineros valerosos me rondan, no se crea el único que escucha mi canto... Aunque hoy sea el único que yo quisiera que me oyera hasta ensordecer.
Desapareciendo de su cama de papel,
María Antonieta.
Hoy, María Blanca.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Conversaciones de lavamanos
- Ya cabras, tienen pega, vengan pa' acá.
- Usté dirá; dónde y cuánto.
- Desde aquí... Todo el largo.
- ¿Todo el..?... ¿Qué le pasó mijita?
- A'er ¿Son periodistas o tijeras las hueonas?
- Ay, ya... ¿Está segura?
- Segura nunca.
- ¿Veamos como anda mañana mejor? Madrugada no es buena consejera.
- Madrugada no da consejos. Pide hechos honestos, yo le creo.
- ¿Y si no le viene el corte?
- Prefiero eso a que me venga la angustia.
- Oiga, ¿y si metimo' mano en la chasquilla no má?
- No me están entendiendo parece, ¡no es pataleta!... Lo necesito... Y tiene que ser harto, un punto aparte, no una coma.
- Como hace cinco años...
- Sí... como esa vez.
- Ya. No es que no queramos trabajar ¿ah?, pero ¿y si se lo pinta no más?, como las últimas... ¿Cuatro veces?
- Esas eran comas.
- Ah... Bueno. Esto es un crimen señorita... Pero usté manda. ¿Le damos?
- Sí, afílense que yo disparo.
- Craj... Craj... Craj... Craj...
(En un segundo late, el otro muere, el otro cae y el último nace)
- ¿Les he dicho alguna vez que las quiero?
.
martes, 17 de noviembre de 2009
74 días de tú
.
Brote remoto, iceberg hundido, número infinito, locura recetada, palabra pintada, luz que opaca, veneno adictivo, paz que exaspera, musa implasmable, timidez excitante, escultura impensada, ciudad virgen, tormenta sin furia, rosal armado, oro disfrazado, delicadeza ermitaña, herida que embellece, sangre que sonroja, pájaro que no aterriza.
M. Blanca (ex - M. Antonieta).
.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Alabama
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Me acordé
y pa' peor soy otra muy distinta.
No controlo,
la familia puede creer que sí
porque no me han visitado en cárcel ni en loquero,
pero si el gatillo llegara a mi mano, mataría.
Si me acaricia de nuevo, no se salva.
Si duele mañana, mañana vemos.
Si está servido, beberé...
¿Qué tengo aparte de lealtad al impulso?
¿De hedonismo y sinceridad animal?
Lo prometí en tu nombre,
porque hoy no me respeto.
Estoy escribiendo pensando en
lo confuso que te hablaría si te llamo,
porque la voz se corta como mi pelo,
de la raíz a la punta leo;
no hago lo que quiero, claramente,
no quiero lo que hago,
no tengo lo que amo, negramente,
no amo lo que tengo.
El arte era el camino más noble,
el mío lo pinté con sangre estancada.
Vida culiá,
me pesa la que no he llevado a mi cama,
se cae a pedazos la que sí. Sífilis inminente.
- ¡Tan pendeja matándose a estas horas!
- Disculpe, pero a mí sí me importa no ser feliz.
- Trabajarle a quién, contésteme eso.
- Si supiera... A la vida ojalá.
¡Imaginar basta! ¡Sí!
¡Cuando no hay dinero de por medio!
Me queda imaginarte a ti,
y tenerte a ratos,
luego; extrañarte e, i, o y u ratos.
¿De qué me sirven hoy tus versos
si no me contienen el cuerpo
cuando me desencajo demonio?
Váyanse. Todo me pesa,
y no hay balanza ni amigo que soporte.
Me fumaría hasta las falanges,
pero no tengo fósforos.
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domingo, 1 de noviembre de 2009
Corta
Qué fácil
existir, pero ¿encontró una razón?
no fumar si no le pesa el respirar.
no emborracharse si no acostumbra transgredirse.
ser galán siendo hombre, una es puta.
caminar, pero ¿sabe a dónde llega?
lamentarse si no se detuvo a comprar pañuelos.
olvidar vivir si vive reviviendo lo olvidado.
seguir en pie y ya vamo' si se jala esos gramo'.
soñar, ahora; haga algo.
escribir, hacerlo distinto no tanto.
saber todo eso si asistió a esos colegios.
tener todo eso si se meció en esa cuna.
no rascarme cuando no le pica a usted.
callar, no puedo estrangularte.
enamorarse de ti.