viernes, 17 de septiembre de 2010

El año que no llovió en Septiembre

Papel en mano decido que debo empezar a sacarte. Esta noche hay una selva en mi ventana. Me ahogo, pero hay lápiz, tabla del barco hundido. El amor que hoy no ves se caerá sobre ti mañana cuando yo camine liviana. Todo esto si consigo dejar de recrear el mañana que recorté del papel que rasgaste antes. Me canso de intentar controlar los escenarios que me pintan las canciones. Los puntos medios los desconozco. Cuando comienzo a creer que no tengo corazón, me arrebata una taquicardia que me hace llorar sangre sobre el desayuno por tres minutos. No lo evito, hace años comprendí que soy como yo. Lo nuevo es taladrar los signos de interrogación para no perforarme el cerebro cuando tus verdades nada responden. Se vio fácil cuando cerré la puerta diciendo que nos calláramos porque ya daba lo mismo, pero no te engañes. Después del umbral todo siguió siendo importante, pero ésta vez tiré las llaves lejos de mí, a ver si quizás las encuentras. No lo espero o eso se supone. Desconozco cuánto tardará sacarte porque no sé hasta donde entraste. Y tú menos. Esta es mi eterna pena, ya con máscara de condena; invado en silencio de primavera y no lo notan hasta los gritos de invierno. Por mi parte ya guardé tu foto entre los cubiertos de la cocina para que no se note, y es que, como dice Calamaro: entre recordar y entre olvidar, me quedo con las dos cosas.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Señal

En medio de la discusión de odio mutuo, pasó por al lado de nuestra banca quien creí no volver a ver nunca más y no pude ocultar mi sorpresa, a lo que preguntaste:

- ¿Qué onda? ¿quién es ese?


- Ese, es el hombre más imbécil que he conocido en meses - respondí.


Pero eso acababa de cambiar.

martes, 14 de septiembre de 2010

Moneda con dos caras



Un oasis en el desierto o un hoyo en el cemento, un regalo que estaba en el destino o un castigo pendiente del karma, vivir por fin el amor o morir al final con odio, el principio de todo o el final de nada, a la buena a la iglesia o a la fuerza al manicomio.




lunes, 13 de septiembre de 2010

Médula



Tan irreal que se vuelve cierto
para los que viven soñando sucede
que los sentimientos viajan tan hondo,
se mezclan con la esencia y la vida,
o quizás tan alto, que se unen con el cosmos,
existiendo sin tiempo ni espacio.


Fui al doctor en la tarde a mostrarle mis radiografías. Hace tiempo debí haber ido, pero quería que tú me acompañaras. Para variar, me aburrí de esperarte. Pero sucede que cuando no estás conmigo, igual lo estás, así que digamos que fuimos. En la micro te conversé todo el camino sobre como fue esta semana que nos odiamos en silencio. Te conté del día que terminé llorando raja en la calle, de porqué terminé cortándome tanto el pelo y cómo fue que no pude soportar entender lo que significamos. Tú me contabas de los múltiples mensajes en la ventana que no te respondí, del día que fuiste a buscarme a mi universidad sin éxito y de la noche que pasaste de largo grabándome la última canción. Mientras te regañaba lo mal que me cayeron algunos de tus versos, marqué el piso 12 en el ascensor. Al ver en el reflejo metálico mis ojeras por tu culpa, no quise hablarte más, por un rato al menos. Ya con el doctor, ordenamos a los niños y a las niñas y lo escuchamos todos muy atentos. El veterano volteó la radiografía varias veces con cara de sorpresa y de no entender, hasta que por fin dijo:

- Señorita, creo que encontramos el problema a sus dolores y desordenes. Efectivamente hay una anormalidad aquí, hay... Usted me va a creer loco, pero es lo que estoy viendo y francamente no sé como explicarlo... Emm... No sé si usted lo ve, pero... Hay una silueta humana diminuta... Justo en el centro de su médula... Es más, me atrevería a decir que es como un niño... ¿Puede verlo usted? Está justo aquí.

A lo que le respondí:

- Uhmm... No... No doctor, no lo veo... Pero créame que lo oigo reír en este momento.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Amor III



Cuando me dices
te odio
tu eco repite diez veces
te amo.







Mi Prólogo


El cielo y el infierno son caricaturas, igual que tu imagen de ti. Si Dios es amor, no es ese que me cuentan. Entre un testamento y otro cambió de opinión. Vaya temperamento al mando del universo. Mas, puede que sea verdad y yo la mentira, pero no hay ni siquiera uno que lo sepa, supo o sabrá. De la muerte, bien sabemos, nadie regresa. Los milagros de todos los dioses confirman que se trata únicamente de fe, la sílaba más difícil, se escribe con la sangre que circula. Si existe ese Dios que me cuentan, sea como sea, no le importa si tomas o no café. Su existencia; el mal necesario de un mundo egoísta. El porqué existimos; la incógnita sin fin que le da finalidad a las vidas. Descubre tu respuesta y esa será la razón de porqué existe todo. Tú eres el mundo, nunca un punto. Respóndeme dónde vives, el que no diga que entre su frente y su nuca, miente. El alma también está allí, sino cómo explico que si se estremece mi existir respondan mis lagrimales. Y tu psicología no existe Freud; yo no pienso así, es suficiente para derrumbar tus teorías que explican al ser humano, porque eso sí que soy. Ser humano y nada más. No me quitaré la libertad de ser para cubrirme por una religión, un país o una ideología. Libertad que no cuesta por cara ni por imposible. Cuesta cuando pasa inadvertido día tras día el autocensurarse por quienes no importan. Lo peor es no darse cuenta. Lo lógico lo transformamos en absurdo y lo absurdo en lógico. Explícame por qué un hombre no puede amar a otro si tú amas a un perro. Los perturbados culposos inventaron la moral para reprimir la desvergüenza de nuestras naturalezas. Tristes vidas. Hijo de dios: el sexo impío nubla tus ojos y te impide ver el amor entre dos mujeres. Deberías pedir perdón por aquéllos sucios pensamientos, dice tu Dios, creo. Por último: los locos, esos que la gente etiqueta de anormales, se han dado cuenta de cosas que tú no y eso es todo. Respeta a quien despierta y despertarás.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Hijo natural



Lo que escribo se cuida de no ser pretencioso.
Es como es; ni más, ni menos.
Poco le importa ser importante.
No tiene ninguna ambición más que existir.
Por eso siempre está vivo.
Mucho más vivo que yo.







Ojeras mojadas


Una vez más

Me quitas el sueño
y los sueños.





lunes, 6 de septiembre de 2010

La amenaza


- Ya ¿Por qué estamos aquí, querido?

- Y yo qué sé.

- ¿Cómo que "y yo qué sé"?

- Y yo qué sé poh, tú nos trajiste aquí.

- Sí, pero quiero que me digas tú el porqué estamos aquí.

- Ya... Si sé.

- Yo conduje el auto hasta este acantilado, pero tú nos trajiste aquí.

- No quise que fuera así.

- Pero así lo hiciste. Gracias a ti no pudimos estar juntos ni tampoco separados... Se acabó... ¿Quién salta primero? ¿Cachipún?.. Al que salte segundo lo van a acusar de homicidio y posterior suicidio, pero ya daría lo mismo ¿O lo terminamos romántico y saltamos de la manito?

- ¿Tienes que ser siempre tan pesada?

- ¿Tienes que alargar siempre todo?

- ¿Puedo decir algo antes?

- ¿Ves? Aquí vamos de nuevo.

- Es que tengo algo importante que decir...

- ¡Ah! ¡Al fin!

- Sí, osea, mas bien, tengo algo que preguntar.

- ¿Que si te amo? Mucho, pero me cansaste.

- No, no es eso y córtala con la tensión porfa'.

- Bueno. Habla luego... Quiero que estemos muertos antes de que amanezca.

- Ya, yo... Te quería preguntar si... Si en vez de saltar no querrías mejor casarte conmigo...

- ¿Es broma?

- No...

- Te volviste loco.

- Sí. Y tú también... Respóndeme... ¿Te quieres casar conmigo?

- Sí.

- ... Maldita.

- Maldito.





domingo, 5 de septiembre de 2010

L



... A mi mejor amigo.


"I'm a loser baby, so why don't you kill me?"
Beck


Es sábado por la noche y da lo mismo. No envejecimos de repente, sólo somos dos idiotas que después de todas las mentiras que los han hecho mierda, aún creen en la verdad, y se amargan por vivirla. Podríamos estar bebiendo y drogándonos juntos, llorando las penas que nos sabemos de memoria, las tuyas, las mías, las de mañana, pero esta noche somos demasiado perdedores para hacer eso. Podrías estar llamando a esa niña y yo a este otro niño para mañana estar hablando de lo incómodo que son los condones, pero no. Tenemos principios, sin fin. Por eso cuando te escucho, me siento menos sola y sé que te pasa lo mismo. No conozco a ni un par más ingenuo y como bien tú dices; qué hacemos con el amor más que asumirlo, y lo hacemos, mientras bebes tu cerveza solo allá, mientras celebro un aniversario sola aquí. Porque ni siquiera nos da para echarle la culpa a alguien. Y es que en realidad nadie la tiene. Sí, la verdad es nuestra copiloto. Al menos sabemos que tendremos siempre a alguien a quien no podremos mentirle jamás. No somos tan perdedores amigo, nos tenemos a nosotros. Un día dejaremos de ser losers, pero por ahora: prprprprpr.


sábado, 4 de septiembre de 2010

Amor II


Cuando nos pienso, me da miedo terminar de entender qué es esto que nos sucede.
Otras veces no tengo miedo; me consuelo en concluir que jamás lo entenderemos.





jueves, 2 de septiembre de 2010

Viveza


El pelo crece, las uñas también. El corazón late y los pulmones respiran. El mundo gira, la gravedad nos ataja, los segundos avanzan. También los días. Y sólo hacia adelante. Siempre el viernes estará después del jueves. Ahora, ¿Has pensado alguna vez cómo quieres que sean tus viernes? Digo, haciendo qué mierda quieres que se te vaya la semana y vas a descansar cómo, pensando qué, acompañado de quién, en dónde y qué haces por ello... ¿O vives sólo porque los días van siempre hacia adelante y los segundos avanzan y la gravedad te ataja y el mundo gira y tus pulmones y corazón funcionan y te crecen las uñas y el pelo?



viernes, 27 de agosto de 2010

Pensando en voz alta


Yo amaría a varios,
lo pienso mientras les digo que no,
mientras les cambio el tema y es difícil,
porque podría amarlos,
definitivamente podría.

Pero se supone que uno no debe,
aunque no logro justificar el porqué de tener que amar a uno solo
en este momento perturbado en que siento
que podría amar a unos cuantos.

Tengo el placer y el honor de decir
que hoy por hoy conozco a varios
que valen la pena o mil suspiros,
oh, y yo los amaría,
sin mañana, pero los amaría.

Yo amaría a varios,
y no lo haré,
pero tenía que decirlo al menos.


jueves, 26 de agosto de 2010

La costumbre



No, no iba a llover. El pronóstico anunció que sol apenas, que quizás nublado, pero no lluvia. Y yo lo vi en la tele antes de salir, pero es que me asusté. Discúlpame, no debí abrir el paraguas de esa forma. Fui ridícula, lo sé, pero es que... La última vez que vi las nubes así, llovió tanto, que mi casa se disolvió como papel y naufragué durante noventa días por mi calle. Fue terrible. Pero hoy no iba a llover porque estabas tú. Es distinto y lo olvidé.

lunes, 23 de agosto de 2010

Paredes


Desconfío de la gente que se droga y se comporta igual que cuando está lúcida. Desconfío de los que dicen te amo como dicen permiso o como dicen gracias. Desconfío de quien no conozco y se sabe mi nombre. Desconfío de quien nunca se ha emborrachado. Desconfío de quien no llora en público. Desconfío de quien no reconoce que no sabe. Desconfío de quien se excusa demasiado. Desconfío de quien habla de personas que no conoce. Desconfío de quien exhibe sus logros. Desconfío de quien se jacta del sexo. Desconfío de la gente sociable. Desconfío de las hueonas simpáticas. Desconfío de los galanes. Desconfío de quien no es capaz de reconocer una buena idea si no es de él. Desconfío de quien descuida su trabajo pensando en que compite. Desconfío de quien mide el éxito en pesos. Desconfío de la generosidad desinteresada y la empatía universal. Desconfío de quien gusta del pelambre. Desconfío de los que se creen especiales. Desconfío de los normales. Desconfío de quien necesita que todos sepan lo que hace. Desconfío de quien no tiene un estilo propio. Desconfío de quien no tiene opinión. Desconfío del amor y del odio infundado. En fin, desconfío de todos los que hacen lo que yo no haría. Y todos hacen lo mismo.


sábado, 21 de agosto de 2010

Cuando los papeles cortan



"Fumar puede matar ¡Y amar no va a poder!"
Miguel Ferrer.


Trataba de no olvidar mis ojos reflejados en los suyos. La he amado por tanto tiempo y hoy por primera vez está desnuda bajo mi cuerpo ¡Oh! ¡Cuánto escribí sobre este momento que ahora es superado por cualquiera de mis versos! Pronto volveré a mi mesa y escribiré a la altura de tu desnudez que no fui capaz de advertir mi amor, pensaba mientras la oía respirar dulcemente agitada. Comencé a borrar recuerdos de otras para no perder detalle de ella; el sudor de los dos en sus blancos pechos, la piel erizada de sus hombros, el calor infernal de su rostro de ángel. ¡No sé si podré soportarlo! ¡Que me perdone si salgo corriendo! Se me inunda de sangre el cerebro, el alma y el sexo. ¡Podría morir en cualquiera de sus vaivenes! Ella sonríe halagada, quizás estoy diciéndole todo esto, o recitándole sonetos o inventando un idioma que la adore. Sus manos limpiando mis lágrimas me avisan que no hago nada de eso sino llorar mientras le beso la frente. Ya no pienso ¡Mira lo que haces con un pensador, matarlo y transformarlo en un torbellino de sentimientos! ¡Me rebalso de amor infinito y ella conmigo!.. El semblante vidrioso de sus ojos que entreabre y cierra es motivo suficiente para un poemario entero. Ya le he escrito cinco, ella ha leído sólo dos ¡Es que algo me dice que no debería seguir exponiéndole mi frágil alma que apenas resiste su belleza! Un momento, estoy temblando, no puedo arruinarlo. Respiré hondo, cerré los ojos y contorneé sus costillas, cintura y caderas. Lo repetí hasta estar seguro de haber guardado indeleble en cada yema sus formas ¡Pero qué hago! ¡Como si no fuera suficiente, busco la tortura del recuerdo! ¡Por qué me hace esto! ¿Qué hice yo a demás de amarla papel tras papel con mi arte? ¿Y ella?... ¿Ella me ama a mí o a mi arte que la refleja? Dudo. Me detengo. Hace un gesto de extrañeza, pregunta qué sucede, le digo su nombre como para encontrarla, sonríe temerosa, pregunta ¿Qué piensas Damián? No le respondo ¡Damián siente celos de su propia obra! ¡Qué mujer más peligrosa! La tomo por los hombros y la beso profundo, ella responde con gemidos ansiosos ¡Peligrosa! ¡Deberían advertirla en algún manual! ¡No! ¡En la Constitución!.. ¿Por si viene otro?... ¿Y si otro le regala versos que la hagan sentir más bella de lo que la hago sentir yo?.. ¿Olvidará a este mortal poeta? ¿Así de fácil?.. Ay, Dios, el pánico del mañana recorre mi espalda en un frío que conozco, que llega a los ojos, que nubla. Me siento sobre su ombligo o sus rodillas o su cara. Le hablo o le grito o lloro, no sé. Intenta irse, sabía que esto pasaría, pero no, no puedo dejar que se vaya ¡Me he despojado de todo recuerdo mundano por su divinidad! ¿Cómo viviré mañana con estos recuerdos si la posee otro? ¡Tendría que matarlo, y a todos los que vengan después! ¡Me volverá un asesino! No puedes dejarme ni olvidarme mujer ¡Pero sé que sucederá! ¡No puedes hacerme eso! ¡Puta ingrata! le grité, mientras mis manos retenían por el cuello su cuerpo inmóvil en mi cama y mis ojos se convertían en el último reflejo de los suyos.



miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Ah?



En realidad, no, no soy distraída,
sólo suelo estar concentrada en otra cosa.





martes, 17 de agosto de 2010

Interludio



(Suena tu piano "Sol para una niña con insomnio")


Pienso;

Si naranjo, si gris, si negro, si rojo,
si silencio, cuchillo o beso,

suceda lo que suceda con nosotros,
de una sola cosa estoy segura;


jamás,




jamás,




jamás,




podré olvidarnos...






Entonces entiendo
el temor que te hizo dejarnos aquí,
en un interludio.





Perro



Perdóname,
no fui capaz de liberarte,
como tampoco lo soy de atenderte.

Sólo me consuela,
que no sabes ni de perdón,
ni de libertad, ni de atención.

Y eres tan feliz,
que una debería aprender.


Sorda, no grites



Cuando dejes de pensar que
¿Y qué quieres que haga?
es un desentendimiento
y no una pregunta,
retomamos esta discusión mamá.