jueves, 21 de enero de 2010

Soneto I


Las tormentas le vienen y encima,
su barco retrocede a madera.
En medio del todo y nada grita,
le oigo no llamar a mi ladera.

Ciego de caos la sed abrasiva,
miente agua dulce hasta la vera.
No beba que la sal no es salida,
levante con fe la vista siquiera.

Detrás de esa loma hay un lago,
de aguas naranjas que ya conoce,
aquella vez que exclamó - Naufrago.

Aquí no temió muerte sino goce,
ahora triste bébame un trago,
le sabré más a vida que entonces.


martes, 19 de enero de 2010

Ley

Realmente
(modo en toda su acepción),
Todo
(también en su máximo),
Pasa
(de quedar atrás).

Y es que claro,
Todo se Transforma,
pero a uno se le suele olvidar
cuando cambia a desfavor propio
y el pesar lo vaticinamos inminente.

Deberíamos usar la memoria
en labores más útiles
que fechas y nombres,
que rencores y melancolías,
que datos y enciclopedias.
Deberíamos en cambio,
recordar de vez en cuando,
el pasar que ha pasado,
el sufrir que apaciguó,
el llanto que secó,
la angustia que abandonó,
la ira que empalideció.

Y si hoy no ha pasado,
y aún es presente,
pensar entonces,
que también pasará;
inexorablemente,
inevitablemente,
y para bien propio,
inolvidablamente.

De toda alma se los grito.

domingo, 17 de enero de 2010

Las aceitunas son ricas para quien le gustan.

Ella lo mira descaradamente y parece que sólo yo me doy cuenta. Aunque él también debe notarlo. Él se ve en el vidrio de la puerta del vagón y levanta una ceja mirándose en tres cuartos. Es guapo, y lo sabe. Es evidente, como mujer con escote. Ella ni lleva escote ni es guapa, y también lo sabe. Es bastante lo contrario de hecho. Debe tener unos diez kilos de más, y sus rasgos ni la ayudan ni la definen. Pero eso lo sabe hace años, así que lo sigue mirando. Le mira como dibujándole el mentón amplio, la nariz masculina y recta, la mirada de hombre ocupado, que está muy ocupado para mirarla, y seguramente también le ve su pelo castaño claro que termina en una ondita cayendo coquetamente sobre su cuello. Lo miro también, es parte del puzzle. Y está bien, es un ejemplar atractivo, pero ¿ya basta? Osea, no es que no haya que mirarlos así, pero digo, no sé, pobre tipo, debe sentirse incómodo. Yo lo estaría con esos ojos de serpiente mirándome el nido a unos centímetros ¿O a él le gustará sentirse museo? Quizás colecciona miradas en el metro. Hay cada manía. Miren la mía; detective de medio tiempo. Sigo. Quizás por eso usa esas poleras que favorecen su espalda. Sí, quizás le gusta. Combina esa actitud con su mirada tres cuartos. Y ella ¿Estará sufriendo algún tipo de hipnotismo? De esos bien animales y olorosos. O ¿Tan invicible se siente que poco le importa actuar decorosamente? En días malos uno hace esas cosas. No sé. Lo que sí a ella le deben gustar cosas muy distintas a las mías. Ella debe ver televisión toda la tarde y comer aceitunas. Debe tener hermanos menores y ser fans de algún romántico de la industria. Pero tiene buen gusto con los hombres, físicamente al menos. ¿Será que idealiza a los guapos así como yo a los tímidos? Porque mientras creo ir descubriendo su verdad, me abro paso a la mía. No me hipnotizan los guapos con su ondita coqueta que les cae sobre el cuello, pero hay que ver como me clavo en los tipos retraídos. Eso sí, no esos que andan por la vida como pidiendo permiso pa' respirar. Sino esos que esconden la mirada porque los delata, pero al ocultarla se acusan también. Esos que pecan de transparentes. Esos que ni ríen ni hablan mucho. Que no alardean ir de, simplemente van. Esos que no piropean en la calle. A veces acierto, a veces no, pero suelen esconder mundos tan propios que no puedo sino querer conocerlos. Y fantaseo en ese pensamiento. Esos, los raros me gustan a mí. Sonrío, recuerdo que amigas me lo han dicho ya varias veces. Y más raro que ellos mismos es reconocerlos a simple vista, por lo que no suelo andarme enamorando en el metro. Y a ella, no le deben gustar esos tipos. Le gustan las aceitunas, definitivamente. Caso resuelto.

viernes, 15 de enero de 2010

Dios me libre





"Si has tocado fondo sabes lo que digo,
saluda en el espejo a tu peor enemigo"
Shotta.

Padre Santo, oh buen Dios,
Te damos gracias por estar reunidos una vez más
En tu presencia sin novedad que lamentar.


Piloto automático,
Volá,

Amigo cruzó,
Obvio crucé,

Rojo,
Auto,
Topón,
Volé. De verdad.
Suelo,

Mierda,

La pierna,
No se mueve…
No, pera…
Ahí sí.

Libré.

Te damos gracias Padre Santo
Por todas las bendiciones, por protegernos
Del enemigo, siendo tus hijos,
Nosotros tus fieles corderos.


Horas;
De la cebada

A la caña de azúcar,
De las uvas negras
A las verdes.
Aire,

A negro,
Suelo,
Temblores,

Inconciencia,
Casi coma,

Casi era,
Reviví.

Libré.

Gracias te damos por estos alimentos, por la salud.
Perdona nuestros pecados buen Dios
Y ayúdanos a ser mejores cristianos cada día.

Cinco aeme,
Ciega de ron,
Me voy sola,

Que tanto,
Tozuda.
Flayte;

Pasa la hueá,
¡Qué pasa la hueá!,

Va, tirón,
Pa' allá,

Pa' acá,
Corazón grande,
Un extra,
Se corta la tira,

Corrió.

Libré.

Gracias también te damos por que cada miembro de esta familia
Ha sabido llegar a tus caminos, sirviéndote y honrándote Señor.
Estamos bajo tu promesa oh Dios, a tu lado nada nos faltará.

Alameda,
Todo menos sana,
Sola y con una idea fija.
Vaya mezcla.
Sombra,
Tipo en la oreja,
Camina. Vo’ te vení conmigo.
Imperturbable,
Aliento en mejilla,

Hecha roca.
¡Micro!

Chofer,
Buenas noches,

era.

Libré.


Como cada reunión te pedimos Padre
por nuestra nieta, sobrina y prima señor,
Guíala para que un día también llegue a tus caminos.
Bendícela y protégela Padre, donde quiera que esté.
Te rogamos por su alma.

domingo, 10 de enero de 2010

Rebelión III



Estimadísimo Poeta:


Esta es mi última carta, como musa de papel.

Frente a mi oportuna decisión de desaparecer de su vida escupida en la
carta anterior, ocurrió la revelación completa de todas sus frases a medio terminar; mi presencia era más necesaria de lo que imaginó y de lo que imaginé.

Ni con las cejas, pero si muy gris corté la comunicación. Le confieso que en mi ausencia de usted intenté ausentarlo de mi, Dios sabe que quise, pero en el existir más sensible esperaba que mi lejanía podría hacerle reaccionar. Y sí, encontró una manera. Su llamada de auxilio en medio del mar no pude más que contestarla y aceptarle nuevamente en mi puerto. Sus argumentos eran escasos, pero válidos y la añoranza por volver era mutua, urgente.

Así, la larga espera de más de tres lunas cobró sentido. Sólo unos días bastaron para que la situación de drama terminara. Se ha comportado al fin valiente. Ya no está usted ligado a ese amor que venía en coma y ha decidido arriesgarse a nacer aquí, punto aparte.

Nada más que gracias puedo darle por permitirme entrar en su vida y por no salir de la mía. Nuestras esencias de Mercurio juntas resplandecen más fuerte, ¿lo nota?. Las horas se nos van admirándonos del
nosotros. Pesimistas y perdidos, de pronto nos hayamos esperanzados y encaminados, escribiendo en verso una historia con olor a madrugada.

Si bien ninguno logra entender bien lo que sucede, creo hablar por los dos al decir que no tiene comparación a algo vivido. En mi caso sí a lo soñado. Sabemos que es fuerte, pero no trataré de explicarlo o denominarlo, al menos no en esta carta. Al parecer la sobredosis de inspiración bloquea, aún no puedo ni siquiera describir conforme. Y sé que usted tampoco, sus poemas apuntan a lo insólito. Metáforas sublimes podrán hacerlo en algunos días quizás. Pero esta vez no hay prisa... Y es inquietantemente tranquilizador decirlo.

Sólo le sugiero dejar de interrumpir mis caricias preguntándome quién soy con esa cara de incredulidad y asombro. Soy legítimamente todas esas que ha conocido y no hay truco. Usted mejor que nadie debería comprenderlo, también es muchos en uno, y yo los quiero sin chistar a todos. Dejemos el miedo que confesamos tener de
o construimos o nos destruimos. Yo preferiría confiar en lo primero y que lo segundo lo haga el cigarrillo.


Sentada en su cama de verdad,




María Antonieta de las Naranjas Demoniacas.

jueves, 7 de enero de 2010

Vaso con hoyo

“...Y todo por ser veraz, alcohólicamente veraz.”
Truth on the Rocks – M. Benedetti.


Y ni siquiera sé porqué bebo.
¡Pero tampoco sé porqué existo!

Bebo rápido y segura.
Compenso,
A sabiendas,
Todo se volverá lento.

El borde es difuso,
Se aleja, avanzo.
Cuando lo pierdo,
Aparece atrás.

Siempre es lo mismo;
El olvido.
Entremedio un nunca más,
Pero
siempre es lo mismo;
El olvido.

La presión de vivir
Conciente de hacerlo,
Enloquece a los locos,
La redundancia aterra.
Permiso, voy y vuelvo.

¡Adonde me fui!
La que respira ahí miente;
¡Dice verdades,
Que yo no diría!

Se relaja.
Se justifica.
Descarta los quizás,
Todo es,
Absoluto por liviano.

Y se pone tan mujer,
María debería llamarse
Si nace de nuevo.
Pero eso no sucede;
Nace muerta,
Nadie la llama.

El sol ilumina la noche.
La usurpación
Deja ruinas,
Y desazón;
Como sobrevivir,
Al suicidio más torpe.


lunes, 4 de enero de 2010

Ironía de noche buena



Las arrugas me cuajan las mejillas.

Envejecí.

Crecer es distinto,

Lo noto. Sigo necesitando

de la misma manera;

Urgentemente,

desordenadamente.


Lo más concreto en este hogar

Es que estoy moribunda y mareada;

De no comer y sí beber,

De no dormir y sí morir.


Empezó así:


Huyendo sin destino conocido sonreía,

hasta que se clavó en las comisuras

La Verdad,

esa que uno conoce

incluso cuando cree mentiras.


Me lancé al agua

en un intento de escapar

al hecho de que volar

siempre se vuelve complejo

cuando intento aterrizar.


(Lo escribo en singular

Sólo para no importunarlo.

Debo dejar de darle paseos

sin su consentimiento)


Le conté a un extraño

todo lo importante

porque no le importaba,

la realidad prismática

me permitía declarar libre.


El resto lucía bonito,

viviendo y bien vivos,

dándome alcohol

que tuve que beber.

No había algodón

para curarlas por fuera.

Son tantas hoy.


Pasó la tarde.

Terminó sentada

al lado de la ventana.

La cara se deshizo

de pura soledad,

de la más pura.


¡Y era sólo el principio!

Aunque lo cierto es que,

cuando uno se pierde,

siempre lo es.


Escondida,

absolutamente ajena

a todo lo que

por antonomasia

supone ser mío.

Y ese es el punto,

que no es mío

nada más que esta tilde

que viene aquí.


Entraba la noche

sin luna,

pero llena

de no hay, no está y no hubo.

De improviso un sí.

¡Fui descubierta rompiendo

las tradiciones familiares!

Las esparcí por toda la habitación.

La paradoja era que

mientras me estrangulabas por ello

te burlabas de que yo

piense que son “familiares”.


Nos encontrábamos

tormentosamente de acuerdo

en entender que nosotras

jamás lo haremos.


Me tiraste un vaso de agua.

Sin agua.

Cuando notaste que prefiero la sed y el golpe,

ciega de orgullo, te diste todos los permisos.

¿Envenenarme a mí?

Veremos. Mátate sola.


Me arrojaste calendarios empapados

de tinta roja que acusaban mis faltas.

Más grave,

acusaron rencor.


No es que me haga,

¡es que estoy!

Siento real,

igual que tú.

Y se te nota.

No me vuelvas a besar.


Me cierras las puertas

suplicando que las abra.

No toco. Toca crecer

en el auténtico equilibrio

de lo que supongo ser.


Tan poquito hizo la sangre

que sólo alcanzó pa’ dividir.

Y es que si no tira, empuja.

sin importar la ocasión,

como justamente hoy,

ni el niño Dios nos salvó.


Me retiro.

Para que un grito exista se necesitan dos.

Medio sorda salté,

ingenua de todo por opción.

Como si fuera poco,

tuve que caminar por el paraíso

siendo una recién condenada.


Gracias a esta otra mujer

amistad connotó auxilio.

Tan parecidas tenemos

las cicatrices del tiempo preciosa.


Viajámos por horas errantes,

nos sobraban los porqués.

A pesar del placer de moverse,

el presente caótico seguía fijo.

Parpadeaba,

junto con la lucidez dolorosa

de la caña de azúcar.


Aturdida agradecí conocer

parajes nuevos que opacaban

sumisamente mi presencia.

Humilde los visité.


Si la crisis es bendición,

adjudico a esta mecánica

la pasantía,

aparentemente desafortunada,

por tierras ajenas,

a las que sin duda,

tendré que volver.


En una curva me encontré

con un bandejón.

La ciclovía estaba interrumpida

por un árbol Matusalén.

Siendo aparentemente nuevo para mí

me senté en la cuneta.

Le miré bien y recordé

que en mi calle

también hay una así...

Y me fui de allí por eso.

Empatía breve,

le regalé un poema y me fui.

También.


La naturaleza es

primitiva y superior

a todo lo que se construya.

Lo pensaba real

y así me terminé de asumir

como error en tu vida.


En un esfuerzo innecesario

de volver a viajar,

dormí botellas,

soñé vidrios.

No los repudio,

pero por algo se rompen.


Buscando calma llegué a él.

¿Qué tiene que voy?

El polvo se adhiere

una y otra vez,

pero el rubí siempre,

siempre está rojo.


Eramos dos huérfanos.

Tiernamente me regalaba

las fuerza que tampoco tiene

para resistir la condenada locura.

Mentía esperanzas para mí,

yo le agradecía con compañía.


Nos fuimos del planeta

Y llegamos a Madrugadas.

Tan nuestro lugar.

La felicidad es con él,

Pero sólo en su compañía,

Escurridiza, única.


Embobada de alegría

que nada tenía que ver

con vivir,

saturada de sucesos,

sombras y giros,

volví al cuarto día.


Corroboré que

lo más concreto en este hogar

es que estoy moribunda y mareada.

sábado, 2 de enero de 2010

Poema sin fin


Nuevo comienzo, espero la una,
una vez lo mismo miramos,
miramos si había alguna,
alguna razón hallamos.

Hallamos más allá de los ojos,
ojos con cercas que tienes,
tienes allí mis despojos,
despojos aquí si no vienes.

Vienes, color sobre negro,
Negro tú, yo Celeste,
celeste volviste el cielo,
cielo, estás al noreste.

Noreste más luna es un mes,
mes más mes es verde,
verde esperanza que estés,
estés luego y no tarde.

Tarde, aún así no falto,
falto de apuro es bueno,
bueno de ancho y de alto,
alto no pongas de nuevo.



M. Antonieta.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Carta de ajuste

(Absolutamente superada de caos, vivencias, emociones, cambios y procesos. La vida va demasiado rápido ultimamente. Receso para procesar correctamente, demasiadas cosas por escribir. Ya vengo)

Por lo pronto;

Este año que se va... No puedo compararlo a ninguno. Me trajo de todas las emociones mucho, demasiado, y lamentablemente por sobre todo, dolor. Pongo humildemente todas mis esperanzas en que el año que pronto comienza sea más amable conmigo. Este que se va, si bien no lo recordaré nunca con cariño (al menos la gran parte), lo agradezco. Ningún otro año me vi en la obligación de tener que levantarme tantas veces. Crecí, me definí, avancé, aprendí y me conocí.

Entendí que realmente todo pasa. Y que también todo pasa por algo. Que siempre podré volver a sonreír. Que sé olvidar. Que no sé de rencor. Que tengo razón cuando juro con el alma al viento. Que mi fe es enorme. Que los sueños se pueden hacer realidad. Que puedo obtener lo que merezco. Que tengo amigos de verdad. Que mi familia no es tal. Que siempre me tendré a mi misma. Que no debo intentar cambiar a nadie. Que la paciencia es posible en mi. Que mi moral no le debe explicaciones a nadie. Que mis escritos tampoco. Que puedo lograr algo con ellos. Que es posible tener un compañero. Que soy fuerte y no lo creía. Que soy justa y no lo sabía. Que me equivoco cuando no le tomo el peso a las situaciones, por simples las resuelvo mal. Que cuando no me quise me dejé querer y no lo necesito. Que puedo volver a amar siempre. Que esta vida es mía... y es una... y quizás deba dejar de pisar el acelerador.

Prometo a mis amigos intentar controlar los excesos e impulsos. Gracias por estar y disculpas por los sustos y las preocupaciones.

Este año empieza sin hogar, sin familia, sin un peso y sin plan.
Todo puede suceder.
Al menos ya te tengo a ti,
y va tal como sabíamos que sería; brígido. Pa' bien y pa' mal.


Feliz año ojalá.

martes, 15 de diciembre de 2009

Auditoría


Aún no te entrego el uno,
ya te estoy haciendo el dos,
¡y pensando en cómo hacer el tres!

¿Y qué puede hacer uno
si somos el sueño de los dos?
¡Si juntos sumamos más que tres!

Tu valentía pasa con cuatro,
la empatía apenas con cinco,
lo especial de todo supera el seis.

Nos conocimos un día cuatro,
depués de las doce, era cinco,
flotábamos en nubes ya el seis.

Si nos seguimos tratando un siete,
y nos llegamos a querer más que ocho,
de una escala de diez seremos nueve.

He contado quince veces siete,
nos quisimos a la número ocho,
hoy te espero día a día a las nueve.
El día que desembarques será el diez.
M. Antonieta.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Miss Antipatía

Ustedes, no estimados compañeros de carrera, me han otorgado el nunca bien ponderado "Premio Limón" u "Oscar Sour" como le puso el Jona. Yo los entiendo, suelo ser ácida, dura y amarillenta. Chúpense ésta, arrúgense y bótenme.

- ¿Qué se cree esta hueona que no saluda? A veces sí, a veces no... Más tincá que la chucha... No participa en nada, no carretea con nosotros, pesca a un par de locas y a los volaos no má... No canta los cumpleaños, no apaña las peticiones... No tiene idea como me llamo y hace tres años que estamos acá... Pero si le molesta una hueá para carro al toque... Apática como ella sola la pobre.

Me creo una persona que vive con un zumbido en el oído acerca de las cosas que cree, todos los días, aunque no quiera. Y, a mi pesar, creo muchas cosas. Varias sobre las personas; yo los observo, ustedes se delatan. Elijo concientemente. Quizás me equivoco, pero no divago. Dibujo sobre la confianza, la justicia y lo necesario. Tengo un mundo mío, no me interesa este, mucho menos el de ustedes, y no es menospreciar. Por eso no les fingiré ni con hola ni menos con como estás. Soy honesta al excluirlos y al no incluirme. Creen saber los cómos, pero no advierten el porqué. No pensé nunca que les importara mi apatía... Es por lo menos curioso. No rinde vivir pal resto, evito la diplomacia y la tolerancia es un tema difícil. Intentar ser persona entre la gente tiene su precio. Lo siento, pero calidad antes que cantidad... A todo esto si a veces los saludo y a veces no, es porque olvido si los he tratado, en serio. Disculpas pido sólo por eso.

Este premio (porque lo considero un premio, avala la consecuencia) se lo dedico a la vieja pesá de mi mamá. Toda esta forma de ser es gracias a ella; se ganaría todos los limones y es la mejor mujer que conozco. Su ejemplo me enseñó así; pesada para conservar la liviandad de mi alma en balance.



Pd: A todo esto, no tienen idea de cómo soy. Las personas que me importan sí y es bastante distinto. Pero es mi culpa. Somos todos inocentes. Dejémoslo así.




sábado, 5 de diciembre de 2009

Niño

Me dormí tres horas más temprano, le puse más frazadas a la cama y menos plata al celular. Cosí, leí, bebí, tuve nostalgia incluso. Preparé mi pan de otra manera, escuché a las visitas. Olvidé que hay cuerpo bajo el pijama y usé vestidos. Quise enojarme, vi historias que no tendrían que recordarme el futuro, corrí a donde nadie sabe y no, también estabas allí.


(Me permitiré creerte sólo porque eres yo).



M. Blanca

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Carita feliz


El pan caía, y con la mermelada siempre hacia abajo.
Tenía los ases y nadie apostaba por ver.
Las risas debían salir de mi, pero no veía el porqué.

Se burlaron de mis notas y diplomas
que en casa no premiaban.
Se burlaron de mi carácter;
la cabra pesá, tímida y enojona.
Crecí a la mala,
en crisis, verguenzas y errores.
Sin sermones, ni castigos.
Sin consejos, ni apellido.
Sólo me enseñaron a amar,
y puro que sufrí por aprender.
Toqué piano y nadie se interesó,
escribí cuentos que nadie leyó,
inventé bailes que nadie vió,
canté siempre, nadie escuchó.
No la justifico, ¡la culpo, sí!
¡y lo he llorado tanto!
Me amarré zancos al cuello;
o avanzo o me mato.

Sola,
todos pasaron de mi,
y volvieron.
Sola, no recibí a nadie.
Ahí, sola,
fue escribir
el amigo y el placer,
amante si quieren.
Un día me lo quitaron,
lo recuperé,
y aquí se queda.
Sino es amor, yo no sé.

Me encontré con que
el mundo va por allá adelante,
trato de alcanzarlo por mi propio camino.
Otros se topan,
se tropiezan,
hasta mueren.
Les enseñaron profundidades y banalidades
que no valoran, peor, que nunca usan.
Yo los envidiaba. Yo me enseñé sola,
y de puro sola unía cosas,
mientras ellos las coleccionaban,
empolvándose con ellas.
Igual los envidio, pero con lástima.
Quizás no vean lo que yo.
Y que yo no vea lo que otros,
me fascina. Me motiva.
No me creo nada más que yo,
a veces también me basta conmigo.
Como hoy,
en que pienso que quizás tengan razón
los que me regalan de vez en cuando tiempo,
y sonrío, orgullosa... Y culpable.
No me permito alegrarme mucho,
son resquicios de costumbre.
Aún así,
hoy agradezco esta vida,
manchá con tanta mermelada,
que no hago sino mirar con ternura.

domingo, 29 de noviembre de 2009

A Mar

.

Así es, exactamente,
que está vivo, respira.
Existe y brilla lo inerte,
inclúyome, inspira.

Cambia todo siempre,
ordena en paz y la da.
Y eso busca el hombre;
el deprimido y el suicida.

Así es, justamente,

como venimos; huida.
Atosigados de muerte,
a recordar la vida.



.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Anagnorisis

En el hito tripartito vendí el carné. Viajé en el tiempo y volví a prometer lo mismo, pero cruzando los dedos. Detrás del árbol me violé a la madurez tapándole la boca y sin mirarla. Rolé cogollo de sensatez y hojitas de orgullo, me los fumé... Y ahí estaba de nuevo, con trece años, si es que alguna vez los tuve, escuchando el - ¿Aló?... ¿Alóo? ¡De repente un tortazo en el tímpano! Mentía dulce, entró tan ácido que perforó el cerebro. Ese fue el día en que perdí un octavo de masa encefálica. Volví a ser mortal y estúpida. Tenía que suceder, pero nunca más conchetumare.

M. Blanca.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Rebelión II

.

Estimadísimo Poeta:

Mi carta anterior tenía por motivo enrrostrarle que existo. No pensé que el epílogo de la novela sería el capítulo en que usted finalmente lo comprendería. Defíname ironía.

Después de semanas de interminables conversaciones, bellas canciones, infantiles dibujos, reveladores versos y encuentros sicóticos, aceptó la invitación sin yo invitarlo; compartió mis más tímidas sonrisas, descifró las verdades de mis miradas, recorrió las dunas de mi cuerpo y sucumbió al lenguaje de mis manos. Me trató como sólo podría hacerlo su sensibilidad. Jamás vi más devoción en otros ojos, más temor a enloquecer, más ahínco en recordar. Sus maneras de querer no las podría olvidar. Me recitó poesía mientras sus dedos tocaban melodías en mi espalda, bailamos a ritmo lento, cálido y torturante. Dijo no haberse sentido así en tanto tiempo, conteniendo decir nunca. ¡Me dijo que lo haría perder la cabeza! ¡Le dije que la perderíamos los dos! ¡Qué dónde estuve! ¡Qué si viniera el amor, el pronóstico anunciaría sufrir! ¡Me hizo sentir la musa más deseada y venerada del Olimpo!

Después de aquel día los versos aparecieron como muertos en guerra. Sentados escribiéndonos pasábamos las horas. Un día; una canción, un lujo de métrica y abstracciones, su obra maestra según usted. Me la regaló confesando no haber podido escribirla jamás sin haberme conocido. Por mí y para mí. Las historias de noche no me las mostró nunca. De mi pluma la tinta brotaba al papel sólo en honor a usted, le obsequiaba cada manchita mientras soñábamos viajes, planes y promesas.

Sin embargo el precio de casar a un dragón, y más encima celeste, se paga con fuego o a quemarropa. Pasó lo obvio; me enamoré de usted y su compañía fortuita. El platonismo se transgredió y la ambición de tenerlo en el día a día crecía noche a noche. Ambición que me hizo creer, desde el primer verso, ser mutua. Pero a usted... A usted le bastó. ¡Me apuñaló diciendo no necesitar nada más que saber que existo! y se abalanzó sobre el escritorio buscando un papel, mientras el puñal terminaba de entrar en mi pecho me lanzó un poema, lo tomé en el aire, lo puse en mi pecho intentando detener la hemorragia, pero no bastó... Se manchó hasta la inocencia.

Ni con cortesía me está pagando ¡Hoy sólo me habla para hacerme leer sus versos y yo aquí con un pulmón perforado apenas y respiro! Alega a su favor que todo es para mí ¡Todo, menos usted! Me volví víctima de mí misma, viviendo de quien me mata, matándome por vivirle. Renuncio. Anémica, no debo desangrarme de amor y menos de odio. Escríbame hasta donde le alcancen las proyecciones que hace de mí, después búsquese otra ninfa que le aguante sus delirios de cómodo ermitaño mediocre ¡Ah, pero qué torpe! ¡Había olvidado que usted tiene mujer! ¡Esa que ni quiere ni respeta, pero lo estabiliza! ¡Yo no, yo estoy tan loca como usted! ¡Dígale a ella que le inspire universos!.. ¿O fue justamente esa carencia lo que lo hizo venir hipnotizado aquí? ¡Su sirena se desescamó y vuestro mar se secó hace siglos! Sígale mintiendo, invéntele ríos, yo y el mío seguiremos mirando el Rosas, pero no en esa banca.

Esta carta sí es para regañarle. ¡Usted es un egoísta; conmigo y consigo mismo! ¡Sabe que juntos podríamos ser dioses con el poder que nos dió el invierno! ¡Mire lo que ha creado con sólo un paseo "celestial"! Me enerva su recelo a quebrar la fantasía que erigió sobre mí, y mayor es su miedo a corroborar que si soy una realidad no podría sino enamorarse más, tener que elegir y arriesgar. Y ya saben lo que dicen, quien no se arriesga no... No vale la pena. La justicia es mi piedra angular y nadie conoció esa virtud mejor que usted. Así que hoy hemos de morir; tome asiento, yo me encargo. Viviremos en nosotros sólo hasta que los recuerdos que tanto nos costó salvar se ahoguen y nosotros con ellos. Justo como no lo quiso usted; con estos ojos, estas cejas y muy gris.

Si decide volver y quedarse; búsqueme, aquí estaré un tiempo con mis profundidades. Olvidar ésta vez será trabajo y le ando sacando la vuelta. Vuelva si elige vivir de valentía, pero no le aseguro estar aún para usted. Poetas y marineros valerosos me rondan, no se crea el único que escucha mi canto... Aunque hoy sea el único que yo quisiera que me oyera hasta ensordecer.


Desapareciendo de su cama de papel,




María Antonieta.
Hoy, María Blanca.








(... Al Demonio.)
.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Conversaciones de lavamanos

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- Ya cabras, tienen pega, vengan pa' acá.
- Usté dirá; dónde y cuánto.
- Desde aquí... Todo el largo.
- ¿Todo el..?... ¿Qué le pasó mijita?
- A'er ¿Son periodistas o tijeras las hueonas?
- Ay, ya... ¿Está segura?
- Segura nunca.
- ¿Veamos como anda mañana mejor? Madrugada no es buena consejera.
- Madrugada no da consejos. Pide hechos honestos, yo le creo.
- ¿Y si no le viene el corte?
- Prefiero eso a que me venga la angustia.
- Oiga, ¿y si metimo' mano en la chasquilla no má?
- No me están entendiendo parece, ¡no es pataleta!... Lo necesito... Y tiene que ser harto, un punto aparte, no una coma.
- Como hace cinco años...
- Sí... como esa vez.
- Ya. No es que no queramos trabajar ¿ah?, pero ¿y si se lo pinta no más?, como las últimas... ¿Cuatro veces?
- Esas eran comas.
- Ah... Bueno. Esto es un crimen señorita... Pero usté manda. ¿Le damos?
- Sí, afílense que yo disparo.
- Craj... Craj... Craj... Craj...
(En un segundo late, el otro muere, el otro cae y el último nace)
- ¿Les he dicho alguna vez que las quiero?



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martes, 17 de noviembre de 2009

74 días de tú

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Brote remoto, iceberg hundido, número infinito, locura recetada, palabra pintada, luz que opaca, veneno adictivo, paz que exaspera, musa implasmable, timidez excitante, escultura impensada, ciudad virgen, tormenta sin furia, rosal armado, oro disfrazado, delicadeza ermitaña, herida que embellece, sangre que sonroja, pájaro que no aterriza.

M. Blanca (ex - M. Antonieta).

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lunes, 9 de noviembre de 2009

Alabama

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Como éste Jazz:
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Apretándome desde adentro,
con una mano,
el ombligo y lo que alcance,
abajo del esternón hundiéndose.
Ocupándome
espacio en los pulmones,
cortándome
el paso del aire,
aplastándome
suavecito el pecho.
Erizando los hombros,
juntando los párpados,
acariciando con dos dedos
la espalda hasta su fin...
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Y dueles;
en alma triste
saxofón,
grave y profundo
violoncello,
punzante
redoble de platillos,
terrible
acorde de piano,
expectante
silencio de orquesta,
lejano
vozarrón que no está,
se adivina,
es el saxo...
Así mismo tú
cuando son tus palabras.
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Y eres;
constante cadencia suficiente.
Sencillo,
complejo,
tranquilo,
tormentoso.
Despreocupado,
ocupado,
nocturno,
anacrónico.
Preciso,
refinado,
etéreo,
absoluto.
Suave,
sensible,
maldito
y gris.
Tal como éste jazz.


M. Antonieta.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Me acordé

No estoy siendo ella,
y pa' peor soy otra muy distinta.


No controlo,

la familia puede creer que sí
porque no me han visitado en cárcel ni en loquero,
pero si el gatillo llegara a mi mano, mataría.
Si me acaricia de nuevo, no se salva.

Si duele mañana, mañana vemos.
Si está servido, beberé...
¿Qué tengo aparte de lealtad al impulso?
¿De hedonismo y sinceridad animal?

Lo prometí en tu nombre,
porque hoy no me respeto.


Estoy escribiendo pensando en
lo confuso que te hablaría si te llamo,
porque la voz se corta como mi pelo,
de la raíz a la punta leo;

no hago lo que quiero, claramente,
no quiero lo que hago,
no tengo lo que amo, negramente,
no amo lo que tengo.


El arte era el camino más noble,
el mío lo pinté con sangre estancada.
Vida culiá,
me pesa la que no he llevado a mi cama,
se cae a pedazos la que sí. Sífilis inminente.

- ¡Tan pendeja matándose a estas horas!
- Disculpe, pero a mí sí me importa no ser feliz.
- Trabajarle a quién, contésteme eso.

- Si supiera... A la vida ojalá.

¡Imaginar basta! ¡Sí!
¡Cuando no hay dinero de por medio!
Me queda imaginarte a ti,
y tenerte a ratos,
luego; extrañarte e, i, o y u ratos.
¿De qué me sirven hoy tus versos

si no me contienen el cuerpo
cuando me desencajo demonio?

Váyanse. Todo me pesa,
y no hay balanza ni amigo que soporte.
Me fumaría hasta las falanges,
pero no tengo fósforos.



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