Romeo, Romeo,
donde estás que la dura, no te veo!
Oh!
te haz marchado de mis verdes jardines,
dejándome desorientada y fría en un bosque hostil,
no por tu voluntad,
si fuera por ella se bien que aún
disfrutaría de tu acogedor y sincero abrazo.
Es el sistema que te obliga día tras día
a cumplir e interrumpir tu descanso,
y te aleja de tu alma al no obedecerla,
y de la mía por caminar donde yo no estoy,
y como si fuera pequeña nuestra desgracia,
se agrega el hecho de un error castigado con creces,
que hoy nos impide vivir el ocaso y nacimiento del día juntos.
Con profunda y maldita resignación,
debo confesar que no me queda más remedio
que comportarme paciente,
y esperar vuestro regreso siempre alegre a mi habitación.
¡Oh! que infortunado el día en que nuestra suerte cambió,
sin aviso pero con tanta prisa,
y se manchó nuestro amor a ojos de mi familia,
como si importara lo que ellos creen de lo que no saben
¡y no lo que de nosotros florece!
Desde ese día vagamos desdichados por caminos diferentes
pero siempre paralelos, esperando misericordia,
no perdiendo la fe en que la pena que me aflige
no siga siendo ignorada en este lugar sin puerta para ti.
Podrá la gente enfermar de tristeza?
o padecer algún mal ineludiblemente notorio?
si existe, pues lo espero,
para que los que no creen crean,
para que los ciegos vean,
para que los sordos escuchen mi llanto
que oculto celosamente,
pero que si me veis con detención
no hay cristiano que pueda creerme sana.
Y es que padezco de melancolía de usted,
aunque desee pensar en otro asunto cualquiera,
tu recuerdo es brisa presente como el calor del sol en verano.
La vida nos juntó y fue lo definitivo,
ni Dios y su muerte podrán venir a separarnos ya.
¿Qué irreversible mal podría entonces
hacer un nefasto humano entre nosotros?
Podrán evitar nuestros encuentros y acciones,
mas nadie ni siquiera uno,
puede restringir lo que no se ve,
y te recuerdo amado mío,
que todos mis sentires y pensares están contigo,
mi corazón es libre de amarte y me consuela.
Hoy mas que ayer debemos recoger fuerzas de la tierra,
que ella nos da su ejemplo de resistencia y amor,
al padecer los males mas grandes
y aun así jamás ha dejado de girar y entregar vida.
Por lo pronto en mi corazón guardo el anhelo
atenta al momento de poder encontrarme
en tu compañía nuevamente.
Con el contexto de lo indebido,
con la felicidad de lo más amado.
JulietaNoe.